Yoanki Mencía, jugador del Leyma Coruña: «Ojalá algún día mi familia pueda salir de Cuba y venir a visitarme»
BÁSQUET CORUÑA
El ala-pívot repasa su carrera y se muestra satisfecho con el debut liguero ante el Gipuzkoa
02 oct 2025 . Actualizado a las 17:03 h.El Leyma Coruña se medirá al Oviedo este viernes (20.45 horas, La Liga+) en el Coliseum. El conjunto de Carles Marco llega a la cita tras cosechar el primer triunfo del curso ante el Gipuzkoa. En el estreno, destacó la figura de Yoanki Mencía (Cuba, 1997), quien emergió como líder del equipo. El ala-pívot, con 13 puntos y 8 rebotes, acabó el choque con 20 de valoración. Con experiencia en la Liga Endesa tras pasar por las filas del Zaragoza, el cubano firmó por el cuadro herculino con la intención de aportar su grano de arena para buscar el ascenso.
—¿Qué sensaciones tuvo en el debut liguero?
—Sinceramente, creo que fueron muy buenas. Durante la mayor parte del partido estuvimos bien en defensa, algo que trabajamos durante toda la semana. Es verdad que jugamos bien, aunque evidentemente hay algunos aspectos en ataque que debemos mejorar, que iremos perfeccionando con el transcurso del tiempo.
—¿Qué valoración hace de los partidos disputados durante la pretemporada?
—Fue positiva, a pesar de ser un equipo nuevo, con muchos chicos que nunca habían jugado juntos. Nos faltó alguna cosa, pero la temporada es larga y todavía acaba de empezar. Somos un plantel joven, con mucha energía y tenemos la capacidad necesaria para llevar a cabo la idea que plantea el entrenador, que quiere que juguemos rápido y en pocos segundos.
—¿Qué objetivos se marca para esta temporada?
—Mi intención es aportar lo que el equipo necesite de mí, esa energía y esa fuerza que me caracteriza, para poder ir mejorando aquello en lo que no estuve bien el año pasado. En cuanto al equipo, buscamos ascender, aunque no va a ser nada fácil. La Primera FEB es una competición complicada, pero nosotros pensamos día a día, jornada a jornada. Es muy largo y nosotros nos tenemos que centrar en trabajar.
—¿Le está costando mucho adaptarse a la ciudad?
—No, está siendo muy fácil. Antes de llegar ya me habían hablado muy bien de A Coruña. Llevo aquí dos meses y tanto el club como la gente son muy acogedores. Eso hace que la vida se te haga un poco más sencilla.
—¿Cómo fueron sus inicios en Cuba?
—Cuando era pequeño empecé jugando al béisbol. A los ocho o nueve años cambié para el básquet y di mis primeros botes, llegando a jugar con la selección de mi país. Con diecinueve me mudé a Argentina para seguir mejorando en mi carrera. Allí estuve seis años en Gimnasia Esgrima, y tras buenas temporadas, decidí dar el salto a Europa, fichando por el Zaragoza. Eso sí, entre medias pasé un verano en China. Se podría decir que mi carrera está definida por un progreso constante.
—¿Por qué cambió el béisbol por el baloncesto?
—Allí, en Cuba, el béisbol es el deporte más popular, pero yo tengo un hermano que jugaba al baloncesto e incluso llegó a estar en la selección nacional. Por eso en mi casa el ambiente era más de básquet. Íbamos mucho a verlo a la cancha, por lo que me fui enamorando, hasta que decidí cambiar.
—¿Su familia lo visita de vez en cuando?
—No, porque es muy complicado que puedan salir del país. Durante los nueve o diez años que llevo jugando lejos de casa, nunca han podido venir a verme. Ojalá algún día mi familia pueda venir a visitarme, pero por el momento estoy solo. Hablo mucho con ellos por videollamada y estamos en contacto todo el tiempo.
—¿Cuál ha sido el mejor momento de su carrera?
—Me quedo, sin duda, con mi última temporada en Argentina, en la 2022-23, fue muy buena. Me eligieron como MVP de la liga y como el mejor extranjero. Además, fuimos campeones y fue algo espectacular.
—¿Y el peor?
—No escogería ninguno en concreto, porque todo sirve para aprender. Uno puede tener malos momentos, en los que no está bien, pero eso no lo defino como lo peor de mi carrera, sino como un momento de aprendizaje. Me puede valer para seguir mejorando.
«El baloncesto te hace tener otra vida más allá de la habitual»
Yoanki Mencía se muestra agradecido por la oportunidad que el baloncesto le brindó para crecer.
—¿Tiene alguna manía antes o después de jugar un partido?
—Ninguna en concreto. Solo trato de hacer la misma rutina cuando somos locales, pero porque tengo más tiempo.
—Si no hubiera jugado al baloncesto, ¿a qué le hubiera gustado dedicarse?
—Yo quería ser entrenador. En mi país, antes de salir afuera, estudié la carrera para serlo y es algo que realmente me gustaría.
—¿Qué consejos transmite a los niños pequeños que están comenzando a jugar?
—El principal consejo que les doy es que se enamoren de este juego. En mi caso, el básquet me dio la posibilidad de salir de Cuba. Eso es algo muy difícil, tener la oportunidad de salir del país, de estar en otros lugares, conocer otras culturas, conocer nuevos amigos... Te hace tener otra vida más allá de la habitual, diferente a la que estás acostumbrado.