El equipo coruñés cuenta con el estadounidense y el catalán, que apuntan a llevar la batuta del juego naranja
26 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.La revolución total que el Leyma Coruña ha llevado a cabo en su plantilla, apostando por los fichajes de jugadores consolidados en Primera FEB, refleja la clara intención del club por recuperar la plaza perdida en la división de élite del baloncesto español. Con Carles Marco como la cabeza visible del proyecto, en la idea del técnico catalán cobra especial importancia la figura del playmaker. O lo que es lo mismo, la de ese jugador capaz de organizar el juego y de dirigir los ataques del equipo. En el cuadro naranja, renovado por completo, se distinguen varios jugadores con la habilidad e inteligencia suficiente para efectuar dicha tarea, la cual el pasado curso lideraban Thomas Heurtel y Brandon Taylor.
En la mira, dos buenos creadores de juego como el catalán Dídac Cuevas, que ocupa la posición de base, y el estadounidense Paul Jorgensen, quien puede actuar como base o como escolta. Ambos compartirán sala de máquinas con el brasileño Caio Pacheco.
Diferentes orígenes
A Coruña ha unido el camino de dos jugadores cuyos orígenes son muy diferentes. El catalán se curtió en Cataluña, pasando por las inferiores del Joventut Badalona y por diferentes equipos donde ganó una experiencia (en LEB Oro y LEB Plata) que le enseñó «a dar una constancia diaria de trabajo, de querer y de saber por qué estamos aquí. Todo ello sin dejar de disfrutar, es deporte y hay que saber que un día se gana y otro se pierde. Creo que lo que puedo aportar es esa competitividad, el entender que todos los días cuentan y que hay que dar todo en cada partido que se juegue», señala.
La historia del americano es bien distinta. Su paso por la Universidad de Butler (la misma de la que salieron estrellas como Gordon Hayward) y sus grandes actuaciones en el playground de Nueva York ayudaron a que se convirtiera en el jugador que es hoy. «Cada semana mi padre me llevaba a canchas de todo tipo y que eran muy duras: en Dyckman, en Rucker… La gente grita y a veces te dicen cosas feas, pero te fortalece mentalmente. Allí hay muchísima presión y eso me enseñó a competir y a no tener miedo», recuerda Jorgensen, antes de asegurar que esas vivencias le ayudaron a desarrollar una gran habilidad en el uno contra uno y en el lanzamiento de tiros complicados, algo muy habitual en los bases y escoltas neoyorquinos.
Son complementarios
Dídac Cuevas cree que ambos, con sus características, pueden aportar su grano de arena al equipo. «Hay que entender que en la plantilla hay muchos puntos en las manos de diferentes jugadores y es importante saber cuándo debe tener su espacio cada uno. Es algo que ya hemos visto últimamente: en los partidos supimos dónde buscar la ventaja y a quién darle la pelota», apunta el base, para después recalcar que todos tienen que «dejar los egos a un lado para superar los malos momentos». En la misma línea, Paul Jorgensen destaca que «el equipo tiene varios jugadores capaces de crear, tanto individual como colectivamente. En ese grupo entramos Caio Pacheco, Dídac e incluso yo. Cada uno tiene sus condiciones, pero nos podemos complementar».
Carles Marco, la clave
Tras varias campañas en la categoría, Cuevas y Jorgensen aterrizaron en A Coruña con el objetivo de luchar por el ascenso. Resaltan que, junto a la posibilidad de soñar con un año ilusionante, una de las principales claves para tomar la decisión de firmar por el Básquet Coruña fue Carles Marco. «El míster viene de una cantera catalana, que, para mí, es la cuna del baloncesto. Me explicó el proyecto y el rol que podía tener, lo que me ayudó a decidir que este sería mi sitio», indica el base. El americano también se deshace de halagos hacia el estratega: «Con Carles trabajé hace tiempo y quería volver a tener esa experiencia. Lo conozco desde hace seis años, cuando coincidimos en Valencia. Es un gran entrenador y esa relación es muy importante para mí».
Además de la sintonía con el preparador, las grandes aspiraciones de la entidad supusieron un atractivo. «Mi prioridad número uno es subir de categoría. Estaba esperando ofertas de un par de equipos, porque es un sueño que tengo, pero cuando me llamó el Leyma no dudé, porque comparte esa ambición por volver a la Liga Endesa», subraya el alero. Por su parte, Cuevas no duda de que tomó una buena decisión, tanto por la ciudad como por los compañeros y la afición.
Los días pasan y la temporada se acerca. Una vez comience, la pista revelará si esa conexión y complicidad ayudarán al Leyma Coruña a situarse en los puestos altos de la tabla.