El fútbol gallego está de luto. Pero no solo el mundo del balompié. También la sociedad coruñesa. Este lunes murió alguien más que el expresidente de la federación gallega. Nos dejó un gran oftalmólogo. Una gran persona. Y, en lo humano, un enorme amigo al que apreciaba mucho.
Jano, como lo conocía todo el mundo, era una de esas personas que dejan una enorme impronta. Muy querido por todos sus pacientes, era un tipo tan coqueto que incluso sus mejores amigos nunca llegamos a saber su edad. Decía que los años son los que uno demuestra cada día, no los que pone el carné de identidad.
Tenía una personalidad enorme. Durante los años que estuvo al frente de la federación gallega de fútbol, se volcó en cuerpo y alma. Como en todo lo que hacía. Yo tuve la suerte de trabajar con él durante ese período, como seleccionador gallego juvenil, y quedamos campeones de España.
En su juventud fue futbolista en el Arenal de Santiago. Actuaba como delantero centro y tenía un nivel bastante aceptable en aquellos tiempos. Pero no tiró por el fútbol sino por la oftalmología, convirtiéndose en uno de los más prestigiosos de Galicia.
Era un enamorado del Deportivo, con el que disfrutaba de sus éxitos y sufría en sus derrotas. Él era así. Puro ímpetu. Como jugando a las cartas en la peña que teníamos. Cada partida de tute la vivía como la final de la Champions.
Descansa en paz, amigo mío.