Carlos Canal: Talento en el monte y en la carretera

m. RODRÍGUEZ OURENSE / LA VOZ

DEPORTES

Manuel Bruque

El de Xinzo, único corredor gallego en la presente edición de la Vuelta a España, quiso ser y fue protagonista de su cuarta etapa

18 ago 2021 . Actualizado a las 10:54 h.

El talento de Carlos Canal (Xinzo, 2001) despuntó pronto en la bicicleta de montaña -fue campeón de España júnior de moutain bike y de ciclocrós en el 2019- y en su segundo año como ciclista profesional, el corredor limiano del Burgos BH ya está consiguiendo destacar en la carretera, protagonizando la fuga de la jornada en la tercera etapa de su primera Vuelta a España. Formado en la escuela José Antonio Hermida de Maceda, Carlos Canal fue uno de los varios jóvenes de la cantera que pronto empezaron a copar podios gallegos y luego nacionales en la BTT. Al igual que sus compañeros Iván Feijoo, y antes Pablo Rodríguez Guede, Carlos Canal se ha convertido en uno de los grandes éxitos de esta escuela. Su fortaleza física, su humildad y su capacidad de trabajo son características que le han permitido hacerse un hueco y ya un nombre en el ciclismo nacional con solo veinte años. Lo llamativo de su caso fue dar el salto de las carreras en el monte a la carretera, algo no tan común en España aunque sí en Europa. El equipo Burgos BH, una escuadra Pro Team, le fichó dándole la oportunidad de alternar las modalidades de montaña, cicloclós y carretera, aunque las circunstancias de la pandemia alteraron los calendarios y las previsiones. 

Así que el joven corredor ourensano se centró en la carretera. En su primer curso el año pasado, Carlos Canal hizo buenos papeles en carreras como la Wallonie o la Volta a Portugal. Si en el 2020 se tuvo que conformar con ver pasar la Vuelta a España delante de su casa en Xinzo de Limia y recorrer y analizar una etapa para La Voz, este año, Carlos Canal está dando alegrías y visibilidad no solo a su equipo, sino también a la escuela ciclista de Maceda, que sigue su evolución con orgullo. Su espíritu combativo le llamaba a intentar alguna fuga y vio el momento oportuno para hacerlo en la cuarta etapa, aguantando el tirón hasta 13 kilómetros de la meta.