A chorar a Cangas

DEPORTES

GUSTAVO RIVAS

05 ago 2021 . Actualizado a las 11:11 h.

n Cangas do Morrazo existieron en siglos pasados unas mujeres que, en resumen, se dedicaban a llorar en los entierros de las clases altas. Auténticas profesionales que, a cambio de una recompensa, se desvivían delante del difunto que tocase e incluso llegaban a establecer conversaciones lamentando su pérdida. De ahí surgió, según cuentan los historiadores locales, la expresión «a chorar a Cangas», que viene a decir que no seas llorica y vayas a quejarte a otra parte.

Como la vida avanza y las expresiones cambian su significado, ahora bien se podría interpretar que a chorar a Cangas van aquellos que no consiguen medalla olímpica, porque allí están todas. O va cualquier gallego, pero a llorar de emoción, cada vez que se celebran unos Juegos, porque es la Doña Manolita de los ayuntamientos. Malo será que allí no nos caiga otro metal.

Aunque si hablamos de Cangas, de suerte, poca. Un concello de poco más de 26.000 habitantes que ya acumula siete medallas en menos de dos décadas, todas salidas de la ría de Aldán y de todos los colores: un oro de David Cal y otro de Carlos Pérez Rial, cuatro platas de Cal y, por fin la podemos nombrar, una de Teresa Portela. Pero ahí no queda la cosa, porque por primera vez, en Tokio, presentan a alguien que no es piragüista, y Rodrigo Corrales ya está en semifinales con la selección de balonmano e Iván Villar tiene asegurada chapa en fútbol. ¿Ya? No. A partir de esta madrugada, Rodrigo Germade luchará con el K4 por un podio que también pinta bien. De salir todo a la perfección, solo Sonia Molanes, en Pekín 2008 y con un diploma, sería la única canguesa que haya participado y se haya quedado sin el premio gordo.