Rubén de la Barrera crece entre leyendas

DEPORTES

De izquierda a derecha, Hagi, Rubén de la Barrera y Popescu en la presentación del entrenador.
De izquierda a derecha, Hagi, Rubén de la Barrera y Popescu en la presentación del entrenador.

El coruñés dirige al Viitorul rumano, del que Hagi es dueño y Popescu presidente

20 oct 2020 . Actualizado a las 14:12 h.

El mar Negro ha sido, desde siempre, un caramelo geoestratégico y comercial. Turquía ha sabido explotar por el sur la conexión mediterránea a través del Bósforo, blindándola en el derecho internacional. Los rivales son duros. Por el norte, Rusia y Ucrania pugnan desde el 2014 —primero con metralla, ahora desde la diplomacia— por Crimea, la puerta septentrional al mar de Azov. El resto (Bulgaria, Georgia y Rumanía), procuran estar tranquilos.

Constanza es la joya marítima del país rumano. El puerto comercial más importante del país y principal destino del turismo de playa. A tres cuartos de hora en coche de allí, nació Gheorghe Hagi. Con lo del Maradona de los Cárpatos se equivocaron de gentilicio. La cordillera queda a cientos de kilómetros de su hogar. Su casa está frente al mar, y tras una carrera de élite en el fútbol europeo —que incluye Madrid y Barcelona—, lleva inmerso desde el año 2009 en un proyecto futbolístico en la Primera División del país que persigue dos objetivos: formar jugadores jóvenes para el futuro y competir. Un club, el Viitrorul de Constanza, que este año tiene a un gallego a los mandos.

«Viitorul en rumano significa futuro», explica Rubén de la Barrera (A Coruña, 1985), el entrenador. Desde Rumanía detalla el modelo de la entidad y el proceso para poder dar guerra al tiempo que se forman futbolistas por los que sacar tajada en el mercado. «Es un club que vive de traspasar jugadores. Hace un mes traspasamos a un chico del 2002 a la Fiorentina. Y por ahí vamos, intentando complementar los dos grandes objetivos», explica. Un modelo en Rumanía similar al que desarrollan equipos como Ajax o Dortmund en sus respectivos mercados.