Hamilton apunta a otro fin de semana de oro en Silverstone

Mercedes domina con autoridad un viernes que acabó con el Ferrari de Vettel roto, Sainz entre los diez primeros y con un nuevo positivo de Sergio Pérez

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Si dominaron el fin de semana anterior, no iban a perder toda esa ventaja en el mismo escenario. Ni siquiera haber cambiado los neumáticos (un punto más blandos) evitó que Lewis Hamilton se llevase el mejor tiempo del viernes del Gran Premio del 70 Aniversario de la Fórmula 1.

Fueron dos sesiones de entrenamientos libres con más trabajo del habitual. Después de lo ocurrido con los pinchazos en las últimas vueltas de la carrera anterior, era necesario comprobar el límite de resistencia de estos compuestos. Así, en la sesión matutina se vieron numerosas ampollas en compuestos blandos y medios, debido al desgaste propio del calor y las numerosas vueltas que dieron.

En la segunda sesión se vio algo que puede determinar el resto del fin de semana. Aunque se empezó con mucho más calor que en la primera tanda, acabó con una bajada de temperatura de 10ºC, lo que propició menos problemas en los ensayos de carrera con stints largos de lo previsto. Eso propició que algunos corredores pudieran forzar un poco más, dado que los neumáticos sufrieron menos, pero no así los motores.

Sebastian Vettel sigue con su gafe particular. El Ferrari SF1000 del alemán acabó el día echando un reguero de aceite muy ostensible en la pista, y por el ruido que dejó el momento de la rotura, todo apunta a un fallo catastrófico que posiblemente le obligue a cambiar a uno nuevo para el resto del fin de semana.

Carlos Sainz acabó con el noveno crono del día. Sin tener grandes sensaciones, el madrileño sí sacó buenas conclusiones, especialmente de la sesión vespertina cuando mejoró con solvencia lo conseguido por la mañana. Y eso que tuvo un susto con Daniil Kvyat, con el que por un momento parecía que estaban luchando por posición en una carrera.

Racing Point, castigado pero poco

El equipo Racing Point fue protagonista en las horas entre las sesiones de entrenamientos. Primero, porque su piloto Sergio Pérez volvió a dar positivo en coronavirus, por lo que se canceló su previsto regreso a la actividad en Silverstone. Nico Hülkenberg repetirá este fin de semana.

Después, y esto es más serio para su futuro inmediato, porque la FIA por fin dio veredicto acerca de las protestas de Renault sobre la presunta ilegalidad del RP20. Desde el equipo galo llevaban tres fines de semana consecutivos apuntando lo que a todas vistas es evidente: es un Mercedes W10, el coche del año pasado, pintado de rosa. En concreto, porque debían apuntar a una pieza para ejemplificar dicha copia, la protesta fue hacia los conductos de frenos.

La sentencia de la FIA llegó instantes antes de los primeros libres, pero su redacción y argumentos son un tanto kafkianos. Por un lado, admiten que el coche que pilotaron en el Gran Premio de Estiria (el primero en el que protestaron desde Renault) era ilegal, tanto en cuanto esos conductos son exactamente los que llevaba el W10. Por esta copia, la FIA les quita 15 puntos de la clasificación del mundial de constructores y les multa con la friolera de 400.000 euros. Hasta aquí, un castigo razonable a la falta cometida.

El problema es que, si bien esas piezas son ilegales y deberían cambiarlas, la FIA ha confirmado que podrán seguir usándolas el resto de la temporada. Además, y pese a que se protestó sobre las mismas en los grandes premios de Hungría y Gran Bretaña, de estos dos últimos salen libres de castigo más allá de una inocua reprimenda. Ejemplificando: es como si un conductor se salta un radar durante tres días consecutivos, sólo le castigan por el primero y le confirman que podrá seguir saltándoselo tantas veces quiera esta temporada.

El resto de equipos han alzado la voz, como era previsible. Renault, que llevaba la voz cantante, tiene una semana para apelar esta decisión, que ve injusta, pero también otros como Ferrari o McLaren se han unido a dichas protestas. El enfado viene porque por dichas piezas están mucho más arriba de lo que esperaban; si fueran los Williams, Haas o Alfa Romeo, que penan por las últimas plazas, no elevarían tanto la voz.

Desde Racing Point aseguran que copiaron el conducto de freno basándose en fotografías al coche, lo que podría considerarse un infringimiento claro de las leyes antiespionaje industrial. Visto que no tendrán que cambiar el coche y que ahora mismo no tienen problemas económicos para asumir la multa, Racing Point puede darse con un canto en los dientes por no haber sido castigado con más dureza

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