Almería: Dinero, caprichos y poco juego

Con Guti cuestionado, el Almería se desinfla tras un gran inicio y recibirá al Deportivo envuelto en problemas


El pasado mes de agosto el Almería sufrió un cambio brutal. Una reconversión económica y arriesgada. El jeque Turki Al-Sheikh se hizo con el equipo andaluz después de comprarle todas las acciones a su anterior propietario, Alfonso García Gabarrón. Veinte millones de euros, más otros siete para hacer frente a la deuda, posicionaron al asesor de la corte real de Arabia Saudí como el dueño de todo del Almería. Multimillonario hasta decir basta, el magnate, con una personalidad volcánica y explosiva, quiso poner al club a su gusto desde el principio.

Lo primero que hizo fue deshacerse del técnico Óscar Fernández, fichado en junio para afrontar la vigente campaña. El luso Pedro Emanuel, segundo de Villas Boas en el Oporto, fue su sustituto. El objetivo era situar al Almería en lo más alto del fútbol español en un proyecto a tres años. Para ello, comenzó invirtiendo poderío en fichajes. El pasado verano se gastó 17 millones en once incorporaciones, cifra que solo superó el Zaragoza en la temporada 2008-09, con una inversión de 23 millones.

Con la plantilla confeccionada, el siguiente paso era fomentar la asistencia de la afición. También a golpe de talonario. Su gran idea fue sortear un Audi entre los asistentes a los partidos. El deseo de Al-Sheikh era llegar a los 10.000 socios, las mejores cifras de la historia de la entidad. Instaurado en un clima de felicidad absoluta, la ilusión de la afición no se nubló cuando le propusieron cambiar el escudo y la camiseta de cara a la próxima temporada, a lo que expresó su rechazo masivo.

Dicen los que conocen al ministro de entretenimiento de Arabia Saudí que, cuando las cosas van bien, es perfecto. Sin embargo, cuando las cosas se tuercen, resulta imprevisible. Son muchos los que creen que el Almería es su nuevo juguete. Así podría explicarse la decisión de destituir a Pedro Emanuel. El equipo era segundo en puestos de ascenso directo. A comienzos del mes de noviembre, y con un tuit de madrugada, el jeque ponía en el banquillo la imagen mediática que necesitaba. Guti sería el nuevo entrenador. «No necesito suerte. Necesito trabajo. Gracias a todos», dijo Emanuel en su despedida. La contratación del exfutbolista del Real Madrid se produjo después de una reunión en Riad. Un contrato por la nada desdeñable cantidad de un millón de euros por temporada. Es decir, José María Gutiérrez -como quiere que le llamen ahora- es el entrenador mejor pagado de la categoría en la que está debutando.

Jugar bien, generar espectáculo, llenar el estadio y que se hable de ellos. Esa es la estrategia del propietario del Almería. Pero los números desde que el mediático entrenador llegó al banquillo no están de su lado. En 17 jornadas al frente del conjunto andaluz ha logrado seis victorias, cinco empates y seis derrotas. En total, veintitrés puntos que le han hecho perder los puestos de ascenso directo.

La mediocridad de sus resultados ha hecho despertar a la afición del próximo rival del Deportivo (sábado, 21.00 horas, Gol) que, durante la última derrota rojiblanca en Cádiz, ya pidió su dimisión. La exigencia del jeque por hacer un fútbol vistoso pone a Guti en una posición cada vez más delicada. Consciente de la presión que eso conlleva, el propio técnico ha reconocido que el equipo está inmerso en una dinámica que empieza a ser algo más que negativa. Nada sale. Y pone en cuestión el nivel de los fichajes después de la tremenda inversión en jugadores: «Nos falta calidad para desequilibrar los partidos y tenemos poca efectividad para crear ocasiones de gol», dijo el técnico.

Para más inri, la etiqueta de «fiestero» que se le colgaba como jugador parece perseguirle en su etapa como José María Gutiérrez. Un rumor acerca de una supuesta fiesta en una discoteca en la ciudad andaluza del entrenador junto a parte de la plantilla disparó todas las críticas. «Si alguien encuentra una imagen mía en una discoteca de Almería, presento mi dimisión y devuelvo todo el dinero que me hayan pagado. Tengo la conciencia tranquila», aseguró en ese momento Guti.

Después de saltar la noticia, el Almería cayó en Huesca -con el que está empatado a puntos- y él fue expulsado. Si en aquel momento llevaba tres partidos sin conocer la victoria, ahora ya son seis. Y la cosa no mejora. Continúa en puestos de promoción, aún habiendo sumado tan solo dos puntos de los últimos 18. Números más propios de un equipo colista que de un candidato al ascenso.

Con su puesto en el banquillo pendiente de un jeque, el Almería recibirá la visita del Deportivo, pero quiere que la plantilla solo piense solo en el partido del sábado: «Tenemos que enfocar nuestras fuerzas en ese partido, no en los que quedan después», aclaró. Centrados o no, Guti está en la picota. Su fútbol vistoso se encuentra lejos del capricho de Turki Al-Sheikh y su mediático fichaje no está dando el resultado pretendido.

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