La apisonadora de Pablo Laso

Campazzo marca el ritmo y el técnico tiene enchufados a jugadores de más de 35 años


No pasará esta Copa del Rey a los libros de la historia como una competición inolvidable. Entre otras cosas, porque los dos últimos días de torneo, las semifinales y la final, han sido de importantes diferencias en el marcador. Y en esa desigualdad, es por donde nuestro deporte cojea. Porque el baloncesto es sinónimo de acción, de idas y vueltas, de finales taquicárdicos y segundos finales solo aptos para mentes muy claras.

El Madrid sumó un nuevo título. Una corona sencillísima. Una apisonadora desde el primer día, con una diferencia total de +60 puntos entre anotados y encajados. Una verdadera pasada. Y el Madrid brilla al ritmo de Campazzo. De una estructura sólida. De una monotonía en sus biorrítmos que asombra. Un uso casi perfecto del número de botes que da al balón.

Libro de finales

Tiene la virtud el conjunto de Pablo Laso de ofrecer una excelente versión de su libro en las finales. Llegaba en un momento de dudas en resultados (5 victorias, 5 derrotas antes de esta Copa de Málaga) pero las disipó de forma rotunda. Con un control de los esfuerzos, físicos y mentales, que denota una madurez absoluta en la gestión de esa plantilla.

Y es que Unicaja de Málaga no apareció ni un minuto en la final. Así de sencillo y claro. Se hacía ruído por las redes repitiendo aquello de 18 años. 18 años de Zaragoza 1994, a Vitoria 2002 y ahora tocaba Málaga, cuando los equipos anfitriones levantaban el trofeo de Copa. Pero la lesión de Jaime Fernández dejó plano a los de Luis Casimiro. Solo hubo un conato de resistencia cuando Brizuela fue una lanza muy vertical hacia el aro madridista y permitió soñar a los aficionados presentes en las gradas del Carpena.

Pero coincidía ese arrebato con el tiempo de Facundo Campazzo descansando en el banquillo del Real Madrid. Mérito enorme ver a tres tíos como Felipe Reyes, Jaycee Carroll y Rudy Fernández, el primero rozando los 40 tacos y los otros dos por encima de los 35 años, mostrando esa hambre por ganar. Gestión de Pablo Laso. Otra más.

Tenía mala pinta la final al descanso, me refiero en la búsqueda de un final soñado, y se encargó el Real Madrid de cerrar el título en un tercer cuarto casi perfecto. Con Carrol como estilete y todos al ritmo del jefe Facu Campazzo.

Sobró todo este tiempo. Una lástima. Vuelve la Copa del Rey a Madrid. Tras lo sucedido hace un año... Por cierto, los árbitros de esta final pasaron absolutamente inadvertidos. Nada que ver con lo que sucedió doce meses atrás...

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