Una tenista de grandes tardes


Garbiñe Muguruza, la tenista de los grandes títulos, casi con tantas victorias estruendosas que de torneos del circuito ordinario de la WTA, pelea este sábado por su tercer grand slam. Ahora se enfrenta a una rival temible, Sofía Kenin, que jugó un año 2019 extraordinario, y que no acusó la presión ni en sus partidos en Melbourne contra Gauff, la joven promesa mundial, ni con Barty, la favorita número 1.

La norteamericana de origen ruso posee a sus 21 años un tenis muy completo, casi siempre agresivo, pero que capaz de variar según la rival que tenga enfrente. La final promete ser un gran partido entre dos jugadoras a priori no favoritas, pero ahora plenas de moral.

La norteamericana opta a su primer grande, y Garbiñe, al tercero y a la vez demostrar al mundo del tenis que puede volver a ser la jugadora en la que todos los técnicos estaban de acuerdo en señalar como una de las que dominarían el tenis mundial en los próximos años. El cambio de entorno, con Conchita Martínez en su banquillo, ha comenzado a dar sus frutos.

Garbiñe Muguruza, proyecto de todoterreno

paulo alonso

A sus 26 años juega la final de Melbourne ante Kenin con el desafío de ser ya la única española con «grand slams» en tierra, hierba y pista dura

Además del carisma de una luchadora, Arantxa Sánchez Vicario tuvo la garra y la regularidad para ganar cuatro grand slams (entre los de Roland Garros en 1989, 1994 y 1998 y el US Open de 1994). Su coetánea Conchita Martínez representaba todo lo contrario, la fragilidad de un repertorio variado y de ataque defendido por una deportista de mentalidad quebradiza, pero que ganó su único grande en Wimbledon el día que la catedral del tenis vivió, en 1994, la última final de un mito como Martina Navratilova.

Un par de décadas después de todo aquello, Garbiñe Muguruza ha ido construyendo su carrera en renglones torcidos. Con un potencial físico y tenístico que tiende al infinito, pero con una capacidad autodestructiva que amenazó con apartarla no ya de su objetivo de marcar época, sino siquiera de la clase alta del tenis actual. Pero de su última caída a los infiernos regresó con la credibilidad de ejecutar un plan diseñado por Conchita Martínez, que como entrenadora sabe aplicar con inteligencia las recetas que a veces le costaba ver en la pista. Este sábado(Eurosport y Dazn, 9.30 horas) Muguruza, a sus 26 años, puede convertirse en una todoterreno. Opta en Australia a su tercer grand slam (ya ganó Roland Garros 2016 y Wimbledon 2017), con lo que tendría títulos en majors disputados sobre tierra, hierba y pista dura sintética. Algo que no habían redondeado ni Arantxa ni Conchita.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Una tenista de grandes tardes