La selección española de balonmano, a disfrutar del éxito

Juan J. Fernández

DEPORTES

ANDERS WIKLUND

26 ene 2020 . Actualizado a las 21:54 h.

El deporte español vivió un fin de semana lleno de éxitos en dos deportes de equipo, waterpolo y balonmano, que luchan por la supervivencia mientras perseveran, contra viento y marea, para mantener unas cotas de excelencia que solo se consiguen si todos sus estamentos demuestran una cualificación superlativa y persisten en su lucha contra un ecosistema monopolizado en nuestro entorno por el todopoderoso fútbol. Sin embargo, una y otra vez demuestran con sus logros que merece la pena que medios, empresas y patrocinadores apuesten por ellos. Nos acostumbramos a ganar con facilidad, pero ganar no es solo el resultado, es parte del proceso. Son bicampeones de Europa y han reclamado atención y cariño estos días, ya que ellos y ellas, hace apenas un mes, son los primeros conscientes de una situación que les lleva a ser carne de aeropuerto para ganarse la vida en Europa como ejemplo para el país. ¡Bravo por ellas y ellos!

Permisividad arbitral

El partido no será recordado por su calidad, ya que la merma física con la que llegaron a la final provocó que hasta los árbitros se contagiasen y fueran permisivos, al comienzo, con la aplicación del juego pasivo y la dureza que, sin lugar a dudas, benefició a los croatas. De salida, fuimos agresivos para cansarlos, a sabiendas de nuestra superioridad física. Los llevamos a donde queríamos. En este momento el cambio a una defensa más cerrada, con altura y kilos, les produjo la primera herida importante. Salió el mejor portero del torneo, Pérez de Vargas, y conseguimos endosar un parcial de cinco goles que nos llevó al descanso uno arriba. Siempre ha sido más fácil destruir que crear, ya que está última necesita de baterías cargadas.

Una partida de ajedrez

Segunda parte con juego lento, parecía una partida de ajedrez, cada acción buscaba espacios imposibles ya que el conocimiento mutuo abocaba una y otra vez a esperar el fallo del contrario a sabiendas que la capacidad de reacción no existiría. Primera exclusión croata y segunda herida, esta mortal, que propició una ventaja de cinco goles que administramos hasta el final. Es sabido que los balcánicos no se rinden pero la gran calidad de los nuestros supo aguantar la presión final.

El mérito de Jordi Ribera

Me gustaría reseñar el magnífico trabajo desarrollado por un cuerpo técnico, capitaneado por Jordi Ribera, cuya planificación de la preparación y su experta dirección puso los ingredientes necesarios a un equipo que siempre encontró en ellos la solución a los problemas planteados. La dirección de la final, cómo movió sus jugadores y en qué momentos, es y será una lección magistral para nuestros futuros entrenadores y entrenadoras.

Valores y actitudes

Lo dicho anteriormente fue y será posible, en los JJOO sería estupendo, porque son un verdadero grupo humano donde la calidad técnica-táctica individual y el talento son cruciales, pero lo que hace de verdad campeón a un grupo son su conjunto de valores y actitudes. Claves, sin duda, para lograr el éxito en cualquier acción humana. ¡Grandes!