Deportistas demasiado jóvenes para morir

La muerte de un futbolista gallego aficionado devuelve a la actualidad el fallecimiento repentino y en qué fallan los protocolos de prevención


El pabellón del CEIP Guillarei, en Tui, fue testigo del último fallecimiento súbito de un deportista gallego mientras competía. «¡Para, para, para!». Marcos Vasconcellos gritó desde la portería a la árbitra. Se giró y, sin tiempo para más, se desvaneció. Logró recuperar mínimamente el habla, tras las primeras maniobras de reanimación efectuadas por los propios compañeros, para fallecer instantes después. Los sanitarios llegados en la ambulancia trataron de reanimarlo durante casi veinte minutos sin resultados positivos. Pendientes de conocer los motivos del deceso, ¿por qué se siguen sucediendo este tipo de casos entre deportistas? ¿Es posible evitarlos? ¿Cómo?

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