Iván Carril inicia en Noia su vida en los banquillos

El exfutbolista de Dépor y Pontevedra, que jugó en Irak, Noruega y Nueva Zelanda, afronta en Preferente su primer reto como técnico de un equipo sénior


El reguero de lesiones que le persiguió toda su carrera obligó a Iván Carril (Boqueixón, 1985) a decir adiós al fútbol en el 2016. Este trotamundos, que llegó a profesional tras pasar por el Fabril y que se hizo un nombre en el deporte rey de la mano del Dépor, comienza ahora una nueva etapa en su vida. Esta temporada se sentará por primera vez en el banquillo de un equipo sénior. Será en Noia, en Preferente. Lejos de los focos, en el barro del fútbol gallego. Sin presión, sin prisa, quiere comenzar a escribir su camino como entrenador.

Su última lesión, una rotura del cruzado, precipitó su salto definitivo a la libreta, la estrategia y la táctica: «Los últimos años como jugador fueron duros, no vuelves de la mejor manera. Sufres más de lo que disfrutas. No estás bien, quieres competir pero regresas de un entrenamiento y te duele todo. No llevas bien el día a día y lo pagas con tu gente. Fue un cúmulo de cosas. Tenía claro que quería entrenar y ya no encontraba excusas ni razones para seguir jugando».

Antes de colgar las botas, en Noruega y Nueva Zelanda, donde militó en el Gjovik-Lyn y en el Auckland City, dirigió equipos sub-16 de la cantera: «Me tocó ver el fútbol desde fuera y me fue despertando el gusanillo de entrenar. Allí se trabaja de otra forma. En cuanto al juego hay diferencias, enseguida se ven cuando le das tranquilidad, cuando buscas más pases antes de atacar. En muchos sitios piensan que es perder el tiempo». Carril confiesa que sabía que la etapa final de esa formación tenía que hacerla en España: «Aquí hay gente muy preparada, quería ver y tener otras exigencias. Aunque buscaba alargar mi etapa como futbolista, sabía que una vez se cerrase el talón no habría marcha atrás, pero no dependía de mí».

Con calma

Después de años luchando contra el tiempo, el también exfutbolista del Pontevedra busca la calma: «Cuando eres jugador en cada contrato te recuerdan qué edad tienes. Ahora tengo tranquilidad, quiero formarme bien para cuando lleguen ciertas oportunidades no desaprovecharlas. Empecé con infantiles, cadetes, y este año no tenía previsto meterme con sénior, pero el Noia aceleró el proceso. Sabía que no iba a coger cualquier cosa».

Sobre si se ve regresando a Riazor como entrenador, el de Boqueixón se lo toma con calma: «Sueñas con el día de mañana entrenar a grandes niveles. La considero mi casa y sí que me gustaría entrenar al Dépor, pero necesitaría estar muy bien preparado para eso. Para que vaya mal, mejor que lo hagan otros. Hay gente con más prisa por meterse ahí».

Su filosofía

Frente al fútbol de gambeta y juego entre líneas que lo llevó a profesional, el Carril entrenador apuesta por «proponer siempre, tener intención de ir a por el partido, pero tampoco soy tonto. Muchas veces el rival te impone condiciones y toca adaptarse y sufrir. Saber esperar tu momento».

Eso es lo que buscará ahora desde el banquillo del campo de Julio Mato, Matito. Pelear, luchar, formarse, hacerse un hueco en Preferente mientras espera el momento de dar un nuevo salto.

«Todo lo que le llegaba a Valerón salía mejorado»

Austria, Grecia, Irak, Nueva Zelanda, Noruega y España son todos los países en los que Iván Carril se calzó las botas. Sin embargo, fue en el Dépor donde compartió vestuario y se enfrentó a los futbolistas de mayor nivel de su carrera. «¿El mejor? El primero que me viene a la cabeza es Valerón, todo lo que le llegaba salía mejorado».

Como rivales, se vio las caras con el Madrid de los galácticos, con el Barça de Messi, Iniesta y Xavi: «Ribery fue uno de los mejores a los que me enfrenté, aunque también jugué contra Mané y Firmino antes de que llegaran al Liverpool».

Los rivales de ahora serán diferentes, y busca enfrentarse a ellos de la mano de su grupo de trabajo. «La intención es rodearme de gente que me aporte diferentes puntos de vista. Que no digan que sí a todo lo que se propone. Todos nos podemos equivocar, lo importante es reconocer los errores y detectarlos lo antes posible. Queremos hacer un buen año, buscamos y pretendemos ser un equipo competitivo en cada campo».

Pluriempleado

Además del Noia, Carril seguirá ligado como entrenador del equipo cadete del Compostela, con el que ascendió el pasado curso a liga gallega. «Les estoy muy agradecido a los chavales, estoy encantado de trabajar con ellos y creo que nos queda un año muy bonito por delante», confiesa.

Ni Noia ni Compos le impedirán seguir la actualidad de su antiguo hogar, Riazor. Sobre el ascenso fallido, confiesa que: «Fue muy duro, muy cruel. Cuesta mucho llegar ahí, lo estabas tocando, incluso en la última acción de partido lo tuviste. Es duro de asimilar, pero esto es fútbol, deporte, estamos acostumbrados a que pase».

Cree que el equipo volverá a pelear por el ascenso, pero afirma que «es más difícil lograrlo que después mantenerse».

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