El diccionario define el derbi como el enfrentamiento que existe entre dos equipos con una notable rivalidad deportiva. No sé si es el caso que nos ocupa, aunque sí que podemos calificar este como un derbi poco frecuente. Es inusual que este partido entre el Deportivo y el Lugo se celebre en competición oficial, que no sea un amistoso de pretemporada u ocasionalmente un partido homenaje. No será un viaje por la A6 para ver fútbol de Primera, ni para escuchar in situ la bella sinfonía de la Champions. Sorprendente en todo caso este enfrentamiento. O no tanto. Tiene derecho el Dépor a entablar relaciones esporádicas con sus vecinos del sur y dar un paso atrás en su currículo deportivo. No siempre se gana. Pero el verdadero protagonista del evento de esta tarde es el Club Deportivo Lugo, que consigue igualar en una categoría con todo un Superdépor, con el equipo que se enganchó a la mejor competición europea de clubes durante cinco años consecutivos. No sé si el tratamiento será «de tú a tú» como dijo Alberto Monteagudo en la previa, no sé si se desarrollará en igualdad de condiciones, presupuestarias desde luego que no. Pero el Lugo tiene una ventaja y sabe de ella. También la conoce el Dépor. Los rojiblancos son superiores en modestia, en humildad, en motivación, en deseo, en apetito y eso les convierte en peligrosos en Riazor. El escenario, el mejor posible, a 90 kilómetros. ¡A disfrutarlo!