La final River-Boca: un superclásico de altísimo riesgo

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Stringer | REUTERS

El peligro de las barras bravas hace que el plan de seguridad para la Libertadores, con 2.000 policías, sea similar al del clásico de 2015 tras los atentados de París

30 nov 2018 . Actualizado a las 23:58 h.

En alerta por las barras bravas, con preocupación y temor ante una posible llegada a la capital de España de las facciones de los hinchas más radicales de River y Boca, Madrid se blindará durante el puente de la Constitución, para garantizar la seguridad de la final de la Libertadores del 9 de diciembre en el Bernabéu. 10.000 entradas irán destinadas a Buenos Aires, 5.000 para cada club, en un partido de alto riesgo. Alrededor de 2.000 policías formarán ese día un dispositivo que será similar al que se llevó a cabo en el mismo estadio para el clásico del 21 de noviembre de 2015. Aquel fue el mayor despliegue de seguridad en la historia del fútbol español, ocho días después de los atentados de París que se saldaron con 130 víctimas. Entonces, con alarma terrorista de nivel 4, al igual que en la actualidad, e incluso con tiradores de élite en la azotea del Bernabéu, se recurrió a más de 1.000 agentes de la Policía Nacional y 1.400 vigilantes privados contratados por el Real Madrid, a los que se sumaron efectivos de la Policia Municipal, del Samur, de Bomberos y de Protección Civil.

Ahora, a poco más de una semana para el superclásico argentino, las fuerzas de seguridad del Estado, en colaboración con las del país sudamericano, deberán trabajar contrarreloj en un plan destinado, por encima de todo, a evitar la presencia de ultras de River y Boca en la capital de España. «Ni sueñen llegar (a Madrid). No hay lugar para ellos. Hay que mostrarles que los buenos vamos a ganar», ha asegurado, en alusión a las barras bravas, el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, que recuerda que «Madrid es la décima ciudad más segura del mundo».

La Delegación del Gobierno en Madrid y la Policía ya se reunieron el jueves con los responsables de la Conmebol (organizadora de la Libertadores) y de la FIFA para iniciar el plan de seguridad, con el objetivo de que tan histórico choque entre los archirrivales argentinos «se realice en unas condiciones prestigiosas para España, seguras, pacíficas y festivas», según destacó ayer la vicepresidenta del Ejecutivo, Carmen Calvo.