Messner y Wielicki: «El alpinismo es el arte de sufrir»

Los galardonados con el premio Princesa de Asturias del Deporte, ensalzan el esfuerzo en la montaña por encima del «turismo de sendero»


Con nieve y viento, el alpinismo exhibe sus aristas más auténticas, alejado de modas y poses. «Es una pasión, una adición, una forma de cruzar la línea roja» para saber qué es el riesgo que uno puede afrontar. Lo contó el polaco Krzysztof Wielicki, sentado junto al italiano Reinhold Messner en Oviedo. Uno pisó la cumbre más alta del mundo, la del Kagchenjunga y la del Lhotseen pleno invierno; y el otro hace 40 años ascendió al Everest sin oxígeno y en 1986 completó la conquista de los 14 ochomiles del planeta. Juntos recibirán el Premio Princesa de Asturias de los Deportes y juntos reflexionaron de lo que les ha enseñado la montaña, del alpinismo como «arte de sufrir», alejado de las rutas turísticas de senderismo por pistas preparadas «para ricos». La prostitución de los mitos de esta modalidad deportiva, en el fondo tan antigua como el ser humano, va contra la manera de entender la vida que implica la montaña y transmitir sus enseñanzas.

Porque para Wielicki y Messner, leyendas vivas de la montaña, el alpinismo va más allá de récords y la notoriedad.

«No tiene que ver con los Juegos Olímpicos, donde hay mucho dinero», sostiene Messner. «Tú eres la leyenda. Escalaste los grandes montes del Himalaya de forma nueva», le elogió Wielicki. Aunque el polaco reconoció que las proezas que abordó don cus compañeros de expediciones de los años ochenta, aparcando sus trabajos durante largas etapas, sí encerraban el deseo de trascender con gestas que fuesen recordadas pese al paso del tiempo.

A lo largo de las últimas décadas Messner y Wielicki han sido testigos de como la popularidad de las excursiones de alta montaña hacía evolucionar la forma de entender la aventura. Antes cada reto implicaba jugarse la vida, mientras que ahora cientos de aficionados pagan un dineral para transitar con sherpas que cargan con las mochilas pistas preparadas a las que se llega en helicóptero.

Disfrutar del camino, del sufrimiento, sin obsesionarse con las grandes cumbres, es el consejo que las dos leyendas del alpinismo dan a los jóvenes aficionados. Que disfruten desafío tras desafío sin prisas, de las montañas más humildes a los grandes ochomiles.

Después de toda una vida viajando por distintos países, Messner, nacido en el sur del Tirol, pero dentro del territorio italiano, se declaró en Oviedo europeo y ciudadano del mundo, pero sin un sentimiento italiano. «Necesitamos que las naciones se unan para formar una Europa conjunta, con quinientos barrios, regiones, provincias, países, como les queramos llamar. No sería posible tener demasiadas zonas aisladas», indicó Messner, quien apuntó que su región, antes deprimida, es una de las más ricas de Italia.

Fred Vargas, única ausencia en el Campoamor

La entrega de los Premios Princesa de Asturias mantendrá el esquema tradicional de una ceremonia en la que la única ausencia entre los galardonados será la de la escritora francesa Fred Vargas, premiada en la categoría de Letras, y que declinó acudir al Teatro Campoamor por motivos de salud.

Al acto, presidido por don Felipe de Borbón y doña Letizia Ortiz junto al jefe del Ejecutivo asturiano, Javier Fernández, asistirá desde el palco de honor la reina doña Sofía y será seguido por los 1.300 espectadores que tiene como aforo el teatro.

Como ha ocurrido desde la sucesión en la Corona en 2014, los reyes han viajado a Oviedo sin la princesa Leonor, cuyo estreno en la gala de los premios que pasaron a llevar su nombre con el relevo en el trono deberá esperar, según adelantó don Felipe.

«Ya veremos. Pero, de momento, este año no», indicó el jefe del Estado sobre la ausencia de la princesa, que hizo su primer viaje oficial a Asturias el pasado 8 de septiembre para visitar Covadonga.

Tras la interpretación del himno nacional se anunciará la entrada de los premiados antes de que tome la palabra por primera vez en este acto el nuevo presidente de la Fundación Princesa, Luis Fernández-Vega Sanz, que precederá a la intervención del filósofo estadounidense Michael J. Sandel, premio de Ciencias Sociales.

El ceremonial de discursos

A continuación intervendrá la periodista mexicana Alma Guillermoprieto, que obtuvo el galardón de Comunicación y Humanidades, antes de que los premiados se acerquen a la mesa presidencial para recibir su diploma de manos del rey.

Los Premios Princesa, dotados con 50.000 euros y una estatuilla diseñada por Joan Miró, han distinguido además en su 37ª edición a la ONG Amref Helth Africa (Cooperación Internacional), a los alpinistas Reinhol Messner y Krzysztof Welicki (Deportes) y al biólogo sueco Svante Paabo (Investigación Científica y Técnica).

Al tradicional discurso que don Felipe pronuncia desde 1981 en el Teatro Campoamor le precederán las intervenciones la oceanógrafa estadounidense Silvia A. Earle (Concordia) y de su compatriota, el cineasta Martin Scorsese (Artes), protagonista de esta edición por su carisma y la popularidad de sus obras.

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