Sergio Ramos devora récords

Señalado por su comportamiento en Rusia, es referente también en la era Luis Enrique y se acerca en su tierra a la histórica marca de Casillas


En Cardiff, allí donde levantó una de sus cuatro Champions League como madridista, marcó el gol 96 de su carrera y su decimoquinto con la selección española -superando a Andrés Iniesta e igualando a Santillana-, con la que ha disputado ya 159 partidos (debutó en el 2005 en Salamanca ante China con solo 18 años de la mano de Luis Aragonés) y es capitán desde el 2016. Está ya a solo 8 internacionalidades de alcanzar a Iker Casillas, otro de los récords que desea completar uno de los últimos supervivientes (junto a Raúl Albiol) de la época gloriosa en la que España dominó el mundo con tres coronas consecutivas entre 2008 y 2012.

«Estoy a un partido de los 160 e hice el gol 15. Independientemente de lo colectivo, el ir superando récords es gratificante después de tanto tiempo en la élite. Es algo que me llena de fuerza para seguir superándolo», explicó en la sala de prensa del Betis.

En su tierra -«en casa aunque sea en campo del equipo rival»-, donde no es recibido con el Real Madrid como a él le gustaría en el Pizjuán pero fue aplaudido por la afición del Betis, volvió a dar la cara. Desde el momento que fue anunciado Luis Enrique como nuevo técnico se empezó a rumorear, asunto que en la Federación tampoco parecían querer frenar, que el asturiano podría prescindir del defensa debido a su comportamiento en la concentración de Krasnodar. En los últimos años había adquirido un gran protagonismo (gracias a su estrecha relación en la época de Ángel María Villar con María José Claramunt, directora de la selección), teniendo más capacidad de decisión de la que cabría esperar para un capitán. Un previsible choque de personalidades podría complicar su presencia en el grupo, pero nada más lejos de la realidad. El seleccionador le lanzó piropos en la sala de prensa de Wembley y minutos después el andaluz se los devolvió. Asunto zanjado.

En Sevilla también apareció Ramos justo después de Lucho. «España viene de torneos nada positivos, y el fútbol son resultados. Después del Mundial de Rusia la ilusión estaba baja, pero ha habido un cambio y se ha recuperado el orden y la disciplina, y también los resultados. La selección vuelve a brillar y recupera el espíritu. Estamos en el camino bueno, y hay que seguir en esta dinámica y acumulando victorias. Sería extraordinario jugar la final four y conseguir este título. Para el fútbol español es importante que la competencia sea muy alta», explicó.

Precocidad

Tiene casi tantos récords como tatuajes en el cuerpo: nunca en la historia del fútbol europeo un jugador llegó tan pronto a los 100 partidos con su selección. Aunque ha dejado momentos para el recuerdo con la selección (además de los títulos marcó un penalti a lo Panenka en las semifinales de la Euro 2012) le falta emular a ese Ramos mágico adorado por la afición madridista. De hecho, no ha logrado marcar en la fase final de un gran torneo, dado que el tanto a Rusia se lo concedieron en propia puerta al central ruso.

Espera hacerlo pronto, aunque sea de penalti. Y es que Ramos ahora es también lanzador de penas máximas pese a los recordados fallos ante Brasil (Confederaciones 2013) y Croacia (Euro 2016). «Ya veremos si tiro los penaltis con España. Es un rol que toca asumir y lo hago con gusto. Me sienta muy bien asumir este tipo de responsabilidades de asumir los penaltis cuando el equipo lo necesita. Desde Hierro no había un central que tirase los penaltis». Todos los retos le motivan. Tras caer en Rusia, y aún dentro del Luzhnikí, dejó claro que quiere llegar a Catar 2022 y competir en su quinta Copa del Mundo (tras 2006, 2010, 2014 y 2018) pese a que llegaría a punto de cumplir los 37. Lejos de asustarle, lo motiva.

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