Tras seis jornadas no ha marcado ningún tanto, una situación que solo dos equipos de Tercera comparten
01 oct 2018 . Actualizado a las 05:00 h.Han transcurrido más de 540 minutos oficiales de liga, y otros 90 de Copa, y el Rápido de Bouzas no ha podido llevarse a la boca la alegría de celebrar un gol. El equipo vigués de Segunda B, revelación de la temporada pasada en el fútbol de bronce, está peleado con la portería, y con octubre ya estrenado es el único equipo de su división que todavía no ha hecho diana. Una situación que solo otros dos conjuntos de Tercera comparten con los aurinegros en todo el balompié nacional.
En el grupo séptimo de Tercera, el Tres Cantos sigue el ejemplo de los boucenses. Ha disputado seis partidos, ha conseguido un punto, pero todavía no ha podido celebrar su primer gol. El Silla, del grupo sexto, se plantó ayer en casa del Eldense buscando su primer tanto de la campaña, pero lo único que consiguió fue encajar un 2-0 y conservar los dos puntos que ya tenía. Mejor fortuna tuvo el River Melilla del grupo nueve, que se desprendió de su falta de gol ayer a media tarde con un doblete ante el Rincón que le reportó un punto.
El Rápido tendrá que esperar, como mínimo, a la séptima jornada de liga para intentar romper el maleficio, y el calendario no es precisamente propicio, puesto que visita a la Ponferradina, el líder.
Como argumento para la esperanza, los de Jorge Otero a buen seguro se agarrarán a lo vivido el sábado en el Pujales. Los vigueses, que hasta entonces no habían logrado ningún punto, firmaron un empate sin goles ante el Fuenlabrada que les dio una dosis de esperanza, aunque realmente a lo que se agarran en el vestuario es a las sensaciones. Ante el Fuenla, uno de los gallos de la categoría, transmitieron síntomas de equipo sólido y generaron un buen puñado de ocasiones. Pero la pelotita, la que manda, se niega a entrar.