Ángel Hernández, adiós con el corazón en la mano

Con solo 27 años y en el cénit de su carrera, el capitán del Leyma se retira para preparar el MIR de febrero en Santiago


a coruña / la voz

En realidad, lo tenía claro desde el mismo momento en el que su padre tuvo que pasar una noche en la UCI debido a una arritmia. Y eso que Ángel Hernández Martos (Almería, 1991) solo tenía ocho años. Sería cardiólogo. «Quería ser doctor para curarle», recordaba a La Voz ya en el 2015. El capitán del Leyma es, al parecer, de los que cumplen su palabra y, además, se rigen por sus valores. Dado que el examen del MIR será en febrero y tiene pensado realizarlo en Santiago, se le presentó «una situación incompatible con el deporte profesional y no rendiría en ninguno de los dos ámbitos», según sus argumentos. «Llevo varios años diciendo que lo dejo, pero ahora he llegado a un punto clave en mi futuro como médico», insiste.

Hace tres años ya defendía su postura para cuando llegase un momento como el de ayer. «Siempre tuve claro que viviré de la medicina. El baloncesto ha surgido, me ilusiona y lo disfruto», explicaba también en La Voz. Pero ayer las emociones superaron a los argumentos. Medio centenar de allegados asistían conmovidos a un momento inusual en el deporte profesional español. Ángel Hernández, el jugador que incluso ayudó a reanimar a un pasajero en pleno vuelo del Leyma a Palma el año pasado, intentó romper el hielo recordando su llegada a A Coruña: «Vine de Almería en tirantes porque era agosto y me dije: ‘Aquí me va a hacer falta una chaqueta’». Pues debió arroparle bien al andaluz su nueva casa porque ayer, agosto también, se presentó en pantalón corto y camiseta ligera.

Tomó la palabra el club por medio de su vicepresidente Juan Carlos Fernández agradeciéndole no solo los servicios prestados, sino su calidad humana. «Hay que ser buena persona», contestaría después el excapitán. «Ninguno me recordará por lo que hice dentro de la cancha, pero intenté aportar fuera de ella, ser fiel, transmitir valores como trabajo, humildad y respeto. Los deportistas profesionales somos un ejemplo a seguir, tenemos esa responsabilidad. Solo depende de uno que el final sea bueno».

Lo dice el base, escolta y alero que tuvo presencia en la ACB en la 2010-2011 y firmó con el Leyma 220 partidos, 880 puntos, 146 triples, 354 asistencias y 543 rebotes. De nuevo, el club ponía los puntos sobre las íes. «Seguro que su decisión es la acertada. Su profesión le encanta. Pero con 27 años ya es un veterano como jugador y hay que reflexionar por qué el deporte profesional a estos niveles en España no está como tiene que estar y tiene que tomar esta decisión ahora y no, ojalá hubiese sido así, dentro de diez años», lanzaba Juan Carlos Fernández.

Los más pequeños elevaron el nivel de emotividad con un par de textos culminados con un «capi forever, eres una gran persona y serás un gran médico, estarás siempre en nuestras vidas» y reaccionando al vídeo editado por el Leyma con un «oooh» y un «¡mira, mira!» a cada jugada y a cada triple protagonizados por Ángel Hernández. «Al final, me vais a sacar la lagrimilla. Ya me había emocionado escribiendo la carta de despedida, que pensé que leería solo delante de una cámara, así que os podéis imaginar cómo tengo el corazón ahora», espetaba ayer. Buena pregunta para un futuro cardiólogo. Los presentes tenían clara su respuesta: grande.

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