Ya no vamos a descubrir a nadie la grandeza de nuestro rival de hoy. Es el enemigo número uno a batir. El ogro del que escapan niños y adultos. Su palmarés en los últimos 20 años es tan apabullante que sonroja casi imaginar que podamos ser capaces de imponer nuestra irregularidad a su apuesta segura en la victoria. Haciendo un repaso de la estadística, salimos en todos los apartados mal parados. No hay un parámetro que aguante la comparación. Aun así, estoy seguro que tendremos opciones de éxito. Si los daneses les ganaron la final olímpica y en Polonia 2016 fueron quintos, debilidades tienen.
Los franceses están utilizando una defensa 5:1 con un avanzado que asegura la zona central sin mucha profundidad. Una versión clásica donde Mahe realiza un trabajo constante e intenso. Aparecerán más espacios y nuestro juego de primera línea en busca de la cercanía a portería saldrá favorecido. El juego con los pivotes y las superioridades en las zonas exteriores puede ser el maná ofensivo. A nosotros nos haría más daño un 6:0 y no creo que siendo favoritos vayan a cambiar sus estructuras. Evitar las pérdidas, aunque debemos aumentar nuestra velocidad para ser competitivos. Suecia perdió por no materializar los lanzamientos desde los extremos ante Gerard, que promedia un 38%.
Anímicamente estamos a tope. El contratiempo de Gonzalo puede revertirse con garantías y no debe influir. Hay quien piensa que es la peor noticia para los franceses. Sabemos que si no estamos al mismo nivel defensivo que contra los alemanes no tendremos posibilidades. Debemos igualar su intensidad defensiva y no dejar que Karabatic, Mahe y Mem desplieguen su arsenal. Debemos mitigar en lo posible sus asistencias a pivotes y extremos. Con paciencia y determinación tendremos opciones.