El factor desequilibrante

DEPORTES

Iago Aspas, paradigma de la efectividad celeste, marca por tercer derbi seguido y lidera el triunfo céltico

24 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

«Iago es Messi para nosotros». Lo dice su capitán y amigo Hugo Mallo. Y lo atestiguan los números, que comienzan a ser tan reiterativos como demoledores. Porque Aspas marcó por tercer derbi consecutivo, lleva cinco goles en los últimos tres partidos ante el Deportivo, acaba el año natural con 27 tantos y ratifica su posición de máximo artillero español con diez dianas. Ayer, en Riazor, ejerció de nueve en el primer gol y demostró su calidad en el segundo convirtiendo una falta botada a 25 metros de Rubén Martínez.

Su actuación en el auditorio del máximo rival es la confirmación definitiva del cambio radical experimentado por el moañés sobrepasado, y en barbecho, por los derbis antes de su aventura exterior, y completamente maduro y demoledor desde que regresó a casa.

El acierto de Iago resume mejor que nada el partido. Dos tiros entre los tres palos y dos goles. Su tercer intento no cogió portería (un disparo desde la frontal en el primer tiempo). «No es el partido soñado porque después del tercero nos hemos venido más atrás y nos han marcado, pero hemos seguido trabajando juntos, ellos en casa tenían el empuje de su gente y hemos corrido y peleado, que es lo que tenemos que hacer hasta el final», comentó el goleador, que al margen del don de la efectividad, también se ha puesto el traje de director de orquesta. Si en el Camp Nou, en el empate ante el Barça, lideró la sinfonía de las tablas celestes, en A Coruña hasta se metió en el área a defender cuando fue necesario (en la jugada del gol del Deportivo estaba peleando por un balón en el área pequeña de Rubén Blanco).

Sus diez goles y su juego son el gran pasaporte para la ilusión de un Celta que toma oxígeno con la zona roja y que sube el primer peldaño de la escalera continental. El gran anhelo del cada vez más mundialista Iago Aspas.