Los cerebros gallegos de la natación

Seis técnicos de la misma generación cuidan a algunos de los talentos con más futuro del mundo y a las dos leyendas del triatlón


El agua encharca sus cerebros a diario y ellos empapan de conocimiento a sus pupilos. La natación y el triatlón gallegos gozan en este momento de una hornada de entrenadores que han llegado a posiciones privilegiadas gracias a su formación, su trabajo diario y, como dejan claro, también a sus alumnos. «Sin duda hay una gran generación. Cuando voy a alguna concentración siempre me encuentro a algún entrenador gallego y todos tienen una gran calidad», subraya el lucense Santi Veiga (35 años), responsable de los equipos nacionales de categorías inferiores en Madrid. A su vera, hasta hace poco, estuvo uno de los nadadores de moda, Hugo González, que ganó tres oros y una plata en el Mundial júnior.

Veiga fue aprendiz en el INEF de A Coruña, cuna de grandes técnicos, de la viguesa Luisa Domínguez (46 años), en la actualidad responsable de la natación en el Centro Galego de Tecnificación Deportiva, en Pontevedra, junto a Fernando Zarzosa (39 años). «Somos unos privilegiados por la gente y las condiciones con la que trabajamos. Estamos disfrutando y queremos seguir adelante», valora Luisa, nombrada mejor entrenadora española de categoría inferiores por la Asociación Española de Técnicos de Natación. Por las manos de este tándem perfecto, que está iniciando su quinta temporada allí, pasaron nadadoras de la talla de Bea Gómez, María Vilas y, ahora, Águeda Cons, doble medallista de bronce en el Mundial júnior. «Hemos tenido la suerte de poder tener contacto con otros entrenadores y eso nos hace crecer a nivel profesional. Es un lujo ver al lado de casa cómo entrenan profesionales de la talla de Javi Gómez Noya e Iván Raña», destaca Fernando.

Un antes y un después

Las dos leyendas del triatlón pasaron por las manos del ferrolano José Rioseco (53 años), que le debe a su padre el haberse interesado desde pequeño. «El cambio ha sido radical, antes éramos pocos y hay muchas cosas que han mejorado. Esta hornada es especial y en los últimos años se ha demostrado la capacidad de lograr lo máximo con nuestros deportistas», resalta el director técnico del Cidade de Santiago.

En Ferrol también creció Pepín Rivera (50 años), que tras pasar por el CGTD y llevar a Bea Gómez a los Juegos Olímpicos, ejerce de director técnico en el Santa Olaya, un club asturiano de la élite nacional. «Muchas veces el éxito no viene tanto de nuestra formación, sino de los nadadores que te toquen. La materia prima es imprescindible», resalta.

Esa materia prima de Gómez Noya le llegó bien moldeada al lucense Carlos David Prieto, otra de las referencias por su trabajo con la natación del pentacampeón del mundo. El triatleta también pasó por las manos del asturiano Omar González, responsable del triatlón en el CGTD, mientras los mimbres de Raña fueron preparados por el lucense César Varela, afincado en Madrid desde hace años y que trabajó además con Mario Mola. Una gran masa gris, en definitiva, de la que disfruta la natación gallega.

 Pasión y actualización, los ingredientes

¿Qué hace falta para ser un buen entrenador de natación? Cuando se lanza esta pregunta, todos los preparadores gallegos mencionan el «amor» por su trabajo y la «constante actualización». «Somos afortunados porque trabajamos en lo que nos gusta, pero es muy sacrificado en cuanto a fechas. El entrenador de natación no para», indica Santi, que no descansó en tres de los últimos cuatro veranos. Además de en la piscina, se le puede ver en las aulas de la Politécnica de Madrid, donde es profesor asociado. Recientemente publicó un estudio sobre las competiciones de aguas abiertas y hace unos años elaboró otra sobre el nado subacuático con gran repercusión.

«Hacen falta muchas ganas de trabajar. Trabajamos casi sin horarios, no hay festivos ni fines de semana. El año pasado estuve 160 días fuera de mi casa y eso no es fácil de compaginar con la vida familiar», expresa Luisa. La otra mitad de la natación del CGTD, Fernando, opina que «en el deporte están todo inventado». «Puede haber detalles -continúa-, pero al final la única forma de conseguir que haya resultados es convencer a los chicos, no obligar, de que hay que trabajar mucho». Por su parte, Rioseco señala que «a los niños hay que orientarlos, pero a partir de un grado de madurez es importante que sepan cómo van ocurriendo las cosas», mientras Pepín concluye que se trata de pensar «qué puedes hacer para que los nadadores vivan y compitan mejor».

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