Un bronce para Navarro

España clausura mañana el Europeo frente a Rusia con la intención de dedicarle el sexto podio consecutivo a su capitán


«Hemos trabajado para ganar una medalla y todavía está a nuestro alcance. Obviamente estamos un poco decepcionados, pero debemos tener claro que nuestro objetivo era subir al podio y ganar una medalla», subrayó Scariolo tras la derrota ante Eslovenia. España se tomó de descanso el día posterior a una de las derrotas más crueles de los últimos años, un mazazo para un grupo que buscaba un broche de oro para la que con toda seguridad será la última cita en un torneo internacional de Navarro (252 internacionalidades) y, quizá, de un Pau Gasol que ya ha cumplido 37 años. Veinticuatro horas de reflexión antes de buscar otra medalla frente a Rusia, que cayó ayer en la segunda semifinal frente a Serbia 79-87). Sería, caso de conseguirse, la sexta medalla consecutiva desde el 2007. Y la novena vez que en el cajón en los últimos diez Europeos, de las que solo en el 2005, cuartos, no se consiguió. Una barbaridad para un baloncesto que acumula 12 medallas continentales (3 oros, 6 platas y 3 bronces), un oro Mundial (2006) y 4 olímpicas (3 platas y un bronce).

Así, el bronce parece poco consuelo para una selección que defiende el oro y que se había subido a lo más alto del podio continental en tres de los últimos cuatro Europeos. Solo si se contempla a la antigua URSS, que dominó Europa desde 1957 hasta 1971, y la antigua Yugoslavia que consiguió tres títulos seguidos (1973, 1975 y 1977) y otros dos en 1989 y 1991, se puede encontrar parangón a tamaña gesta.

«Es difícil digerir la derrota cuando tienes tan claro cual debe ser el objetivo», reconoció ayer Sergio Rodríguez, aún dolido por la derrota del jueves, pero con la mente en el bronce: «Queremos ganar. Parece natural ganar una medalla y no se ve lo complicado que es y el tiempo que tiene que pasar para mucha gente por ganar una medalla. Tenemos que valorarlo y después, por supuesto, por Juan Carlos. Puede ser un gran premio para todos».

Otro asunto es si la derrota frente a la emergente Eslovenia de Luka Doncic -un prodigio que a sus 18 años se ha presentado como un vendaval en su primer gran torneo- se puede interpretar como un mal día en la oficina o, más preocupante, el fin de las vacas gordas para un baloncesto que ha dominado Europa desde que comenzó el siglo XXI.

¿Llegó la hora del relevo? Suceda lo que suceda mañana frente a Rusia, si algo ha mostrado el Europeo del 2017 es que después de Pau Gasol o Navarro no se aparece el desierto. Quizá le costará más mantenerse en primera línea, pero el relevo parece asegurado; con el grueso de los que mañana lucharán por el bronce y con los que, por unos motivos u otros, no han estado presentes en Estambul: Llull. Mirotic, Ibaka, Abrines, Ribas...

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