Mireia Belmonte, un oasis en España

Álvaro Alonso Filgueira
ÁLVARO ALONSO REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

Alberto Estévez | Efe

La badalonesa, única alegría junto a Ona Carbonell y el waterpolo femenino

31 jul 2017 . Actualizado a las 07:37 h.

La alargada sombra de Mireia Belmonte solo basta para tapar parte de las carencias de los deportes acuáticos en España. La badalonesa de 26 años se colgó ayer su tercera medalla: plata en los 400 metros estilos, por detrás de Katinka Hosszú, en una nueva exhibición táctica. Sus tres metales se unieron a los dos de Ona Carbonell (platas en solo libre y técnico de natación sincronizada) y al subcampeonato de la selección española femenina de waterpolo. En total, seis metales, que colocaron al país undécimo en el medallero.

La sincronizada dejó, al igual que la natación, un poso de dependencia sobre Ona Carbonell, en medio de un relevo generacional y los cambios que se van a producir en el cuerpo técnico. Mientras, el waterpolo femenino (no así el masculino) vio la luz con la nueva hornada. En la tarde de ayer, al tiempo que se apagaban las luces en el Duna Arena de Budapest, tocó el análisis de la participación en la natación. «Tengo sentimientos contradictorios, hemos un hecho un mundial en la parte alta de nuestra pirámide excepcional, es el mundial más exitoso que hemos hecho, si quitamos el de Barcelona (2013)», señalaba el director técnico de la federación, Albert Tubella, entre feliz y preocupado porque los nadadores no lograron las marcas esperadas.

Lo cierto es que Mireia Belmonte es un oasis al que solo se acercó en esta ocasión Jessica Vall (29 años), con un séptimo puesto en la final de 100 braza y un octavo en la de 200 braza, y Jimena Pérez, a menos de un segundo de la final en los 1.500 libre (en los 800 fue 18.ª). La cuarta nadadora del equipo, África Zamorano, fue 13.ª en las semifinales de los 200 espalda y 19.ª en las eliminatorias de los 100 espalda.