Dos toros en el mismo corral

El RB Leipzig se clasifica brillantemente para la Champions, pero deberá sortear la normativa UEFA para compartir torneo con el RB Salzburgo, de idéntico inversor


redacción / la voz

La hinchada del Hertha acudió el sábado a su estadio ataviada para un funeral. Los suyos tienen a tiro el acceso a Liga Europa, pero el luto se vestía por el visitante, no por el anfitrión. La grada más bulliciosa quedó fundida en negro antes de arrancar el choque. Un puñado de letras blancas, cinco pálidas fotos, y varios billetes de colores rompían la uniformidad oscura del fondo en el Olímpico de Berlín. El mensaje apuntaba al sepulturero. «Los verdaderos enterradores del fútbol», sostenía la pancarta, acompañando a los retratos de Blatter, Platini, Beckenbauer, Dietmar Hopp (acaudalado propietario del Hoffenheim) y Dietrich Mateschitz. Este último es el fundador de la compañía que creó desde la nada al anteayer rival del Hertha: el RB Leipzig.

La R y la B son por RasenBallsport; lo que en una traducción poco estricta vendría a ser balompié. Tras esa afortunada coincidencia se camuflan las siglas de Red Bull. La competición alemana no permite patrocinadores en el nombre de los equipos (salvo históricas excepciones) y el juego de palabras permitió sortear al censor. En Austria, la marca de las alas también jugó al borde de la legalidad. En este caso, porque solo organizaciones sin ánimo de lucro pueden manejar un club. Los ingresos por patrocinio deben ser gestionados a través de compañías satélite. La semana pasada, el New York Times recogía en un artículo esta intrincado método de financiación. El diario estadounidense teorizaba sobre un tema que dará que hablar en la próxima edición de la Champions League.

El Red Bull Salzburgo ya ha ganado la liga austríaca. El RB Leipzig se aseguró en Berlín un puesto entre los tres primeros de la principal competición de su país. Ambos deberían estar por ello la temporada que viene entre los participantes del principal torneo continental de clubes. Sin embargo, la UEFA tendrá algo que decir. Los estatutos de la institución prohíben que dos equipos que compartan dueño aspiren a un mismo título. Otorgan además prioridad para competir al conjunto que haya terminado mejor clasificado en su país. Los de Salzburgo sabotearían sin pretenderlo las aspiraciones del producto deportivo más ambicioso de la compañía de bebidas, que también posee clubes de fútbol en Estados Unidos y Brasil.

La empresa del toro alado intentará probar que el vínculo entre escuadras es limitado, pero hay detalles incriminatorios. Como ejemplo, el once que se impuso 1-4 al Hertha hace un par de días. En él figuraban seis jugadores llegados del hermano austríaco. Cuatro de ellos, esta misma temporada. Uno, el central Upamecano, durante el último mercado de invierno. La lista incluye al guineano Naby Keita, conocido ya como el Deco de color y futbolista de mayor caché entre los dirigidos por Ralph Hasenhüttl.

Se trata del más exitoso producto de un proyecto basado en la juventud. En el plantel de Leipzig solo cinco jugadores superan los 25 años. En el de Salzburgo son seis, pero foguea su camada en el filial. El Liefering, de la segunda austríaca, enrola a los campeones de la más reciente UEFA Youth League representando al toro alado. Está por ver si la competición de mayores tolera dos astados en el mismo corral.

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