La tercera vida de Piscu

Después de dos graves lesiones de rodilla, el central que fue del Deportivo se prepara en Ferrol mientras espera jugar hasta julio en alguna liga nórdica


a coruña / la voz

Adrián López, Piscu resiste mientras lucha por una tercera oportunidad. En la primera, el fútbol le cumplió los sueños de disputar una treintena de partidos con el Dépor entre el 2007 y el 2010, de levantar la Copa inglesa en Wembley y hasta de jugar en la MLS estadounidense. Luego llegaron dos graves lesiones y otra etapa feliz en Dinamarca, antes de que nuevas molestias le obligasen a parar en verano y reiniciar su carrera. «Tengo 30 años y trabajando como lo estoy haciendo puedo seguir bastantes más. Estoy esperando algo desde Finlandia o Suecia para volver a jugar estos dos meses. Me ayudaría a disfrutar del fútbol y la próxima temporada estar al cien por cien», afirma.

Jugador franquicia de esa escuela de centrales que despunta en la cantera del Deportivo, como antes que él Aira, luego Rochela, o ahora Insua, a Piscu le tocó curtirse en el período inmediatamente anterior al descenso del 2011, pero la falta de oportunidades le empujó a dejar el nido. «En el Dépor estaba muy contento, es el equipo de mi tierra, pero si el entrenador no cuenta contigo, te vas. El problema es que lo mío se vendió como una traición. Me retuvieron el tránsfer hasta que se vio que todo era mentira, que no tenía sentido, que era una pelea personal», señala.

Disfrutó su mejor momento en la Premier inglesa, con el Wigan, a las órdenes de Roberto Martínez, el actual seleccionador belga. Luego, el gallego hizo las maletas hacia el Montreal Impact de la liga estadounidense, pero nada más llegar se lastimó el ligamento cruzado de la rodilla, una de las lesiones más temidas por un futbolista, lo que le obligó a parar seis meses. Se operó en Barcelona y volvió a Canadá, pero al segundo partido se rompió otra vez. Estaba en la fase final de la recuperación cuando acabó contrato y se marchó a Dinamarca, donde militó un año en el Aarhus, hasta que el pasado verano sintió de nuevo molestias.

Preparación

Las dos lesiones de cruzado habían llevado a Adrián López a trabajar a las órdenes de reputados recuperadores deportivos: un miembro del departamento de readaptación del Barça; luego, gracias a Nesta (el histórico central fue compañero suyo en el Montreal) visitó al del Milan; también lo examinó el fisio personal de Calderón y el que trabaja con los olímpicos de Canadá. «Pero mi sorpresa es que en Ferrol hay una persona tanto o más preparada que estos nombres», asegura en referencia a Camilo Rivas, con el que lleva preparándose en su clínica desde octubre. «Me cambió todo, supe lo que me pasaba, lo que tenía que hacer y cómo había que orientarlo. No es un fortalecimiento con máquinas, sino algo más personal, con bosu, gomas y trabajo de campo. Lo primero fue pedir una analítica completa, me hizo un estudio del cuerpo y me cambió la alimentación, ahora como menos pasta y pan, más carne, pescado y verduras. Hasta mejoré la pisada. Me impulso más con el dedo gordo. Me varió el plan de rehabilitación y me encuentro mucho mejor, sin molestias y pensando en la temporada que viene», asegura Piscu.

Pese a todo lo que le ha pasado, el defensa no mira al pasado con rencor. «Me queda la espina de la segunda lesión, pero un segundo cruzado le ha sufrido a más gente. Por ejemplo, a Valerón o a Canales, el de la Real, con el que hablé cuando me sucedió. Ahora debo aceptarlo y trabajar. Una lesión de rodilla es como el que suspende un examen, que luego tiene horas extras», añade antes de reconocer que no ha cerrado la puerta a volver al fútbol español. «He jugado en buenas ligas, pero necesito meterme de nuevo en la rueda del fútbol», afirma, convencido de que a la tercera vida va la vencida.

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