Boxeador acabado Billy Tully, más golpes te da la vida

Esta narración viaja por las cunetas del deslumbrante sueño americano en el que se suceden las rescas y los duros jornales en campos de cultivo


Redacción / La Voz

The New York Review of Books rescató la novela en EE.UU. recientemente y poco después lo hizo en España el sello Underwood, que debuta en la edición con este hito olvidado que es Fat City (1969), más conocida en estos pagos por la adaptación al cine que en 1972 rodó John Huston, que fichó al propio autor, Leonard Gardner (California, 1933), para la elaboración del guion. Y, la verdad, hay que ver a Stacy Keach -todos lo recordarán por su recreación televisiva de Mike Hammer, el detective concebido por Spillane- encarnando al boxeador acabado Billy Tully.

Porque Tully es el protagonista de esta narración que viaja por las cunetas del deslumbrante sueño americano: combates de medio pelo, gasolineras, moteles, gimnasios, autobuses, tugurios, calles sucias, vagabundos, resacas que se suceden y duros jornales en campos de cultivo. El retrato de Gardner es digno de grandes narradores estadounidenses como Jim Thompson, Hemingway, Steinbeck, John Fante, Crews, Bukowski, Carver, Bunker, Larry Brown, etcétera, y aún hoy es un misterio cómo su autor no ha vuelto a publicar una novela, ya no digamos como esta, pero otra novela. Ahora, por fin, dice que está ultimando la segunda. Será quizá porque este magro y sobrio texto -que solo coquetea con el exceso en los diálogos-, afilado como un uppercut, es un concentrado de experiencia vital, la de sus años de boxeo y la de su vida en la polvorienta y deprimida ciudad de Stockton (también la película se filmó allí).

Gardner relata la caída sobre la lona de un prematuramente envejecido púgil, Tully, abandonado al alcohol después de que su mujer lo dejase y cuando aún no ha alcanzado la treintena. Su recuerdo le ablanda el cerebro, anula toda voluntad de salir del lodazal y lo llena de melancolía autocomplaciente. Cree, en el fondo de su ser, que aún podría volver al ring, desembarazarse de una existencia mediocre. En sus delirios se cruza un joven aspirante a boxeador en cuyos sueños se ve reflejado, Ernie Munger (Jeff Bridges, en la película), poco más que un adolescente pero que a las primeras palizas ya vislumbra en Tully la sombra del perdedor en que él también podría convertirse. Quizá una gran pelea los saque de ese círculo vicioso...

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