Open de Australia: Amor, paz... y derrotas de Djokovic

Entregado a la mística del español Pepe Imaz, prolonga su crisis al caer ante Istomin en Melbourne


Denis Istomín es un jugador uzbeko de 30 años, entrenado por su madre, en cuyo palmarés figura un solo título ATP (en la hierba de Nottingham 2015 frente a Querrey). En agosto del 2012 alcanzó el puesto 33 y ahora figura en el 117. Accedió al Open de Australia con una invitación. Jugador agresivo, en su carrera solo tuvo una victoria ante un top 10 (David Ferrer). Ganó en la primera ronda al croata Dodig y sus posibilidades parecían nulas ante Djokovic, defensor del título y seis veces campeón en Melbourne. En los 5 precedentes el uzbeco solo se apuntó un set en Canadá. El serbio llevaba 6 años sin ceder una sola manga en la primera semana del torneo. Pero sucedió lo inesperado. Tras cinco sets y más de 4 horas, Djokovic perdía. ¿Qué explicación hay? Que Istomin atacase, desinhibido, era esperado: 17 aces y 63 golpes ganadores. Lo que no se preveía era que Novak llegase a 72 errores no forzados, cediese cuatro veces su servicio y no fuese efectivo tampoco con sus restos. 

Pocos entrenamientos

Había expectación por comprobar la versión de Djokovic: la del claro dominador del circuito, como en los últimos años hasta su victoria en París, o la errática, sin chispa y vulnerable para sus adversarios de la segunda parte del año, en la que perdió el número 1. Boris Becker, que ya no colabora con el serbio, declaró que a partir de Roland Garros había descuidado los entrenamientos.

Las desavenencias venían por la influencia que en Nole estaba ejerciendo Pepe Imaz, un exjugador español que preconiza unos métodos filosóficos basados en la paz y el amor. En Marbella, en el Club Puente Romano que dirige con el hermano de Djokovic, le ha añadido al nombre del club «Amor y Paz», y en la promoción de su metodología incorpora frases como «un alma bien alimentada es sinónimo de una vida en paz, armonía, felicidad y dicha».

La influencia de Imaz a nivel tenístico trajo consecuencias funestas para el de Belgrado. Desconocemos si es más feliz fuera de las pistas, pero en ellas la interpretación del amor parece consistir en ser condescendiente con el rival, y la de paz, en anular su carácter competitivo, una de sus mejores cualidades, básica para explotar las demás. Daña lo que más distingue a los grandes, la cabeza, que elige los golpes adecuados en cada momento, y la que le exige al físico aguantar los esfuerzos necesarios.

La mentalidad ganadora obliga a una continua superación y dedicación espartana. Jordan y Nadal son ejemplos de que detrás de grandes logros hay talento, pero para desarrollarlo es necesaria una gran disciplina de trabajo y una mente equilibrada en un entorno adecuado. 

Despido de Martin

Djokovic se encuadraba en este modelo hasta Roland Garros. Lo sucedido a partir de entonces indica serios desajustes en su carácter competitivo. En el 2010 contrató para mejorar su saque a Todd Martin. Al poco tiempo, las variaciones tuvieron unas consecuencias tan negativas en su servicio, que Nole se desajustó totalmente. Tuvo que buscar su mejora a partir de los fundamentos que ya poseía y olvidarse de los cambios drásticos que pusieron en peligro la confianza en un golpe clave. Ahora la situación tiene alguna similitud, pero parece mucho más grave y duradera, y el desequilibrio en la parte mental es mucho mas nocivo. A Martin lo despidió cuando comprobó que sus métodos no le convenían y su rendimiento empeoraba. Está por ver si actúa de la misma manera con los cambios que no le han dado resultados positivos… Al menos en las pistas.

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