Los derbis son esos momentos de la temporada donde no importa la clasificación, no importa la inercia del campeonato, ni importan las sensaciones que arrastres. Son emotivos, son distintos, son el paréntesis que tienes dentro de la competición, algo desconectado de la línea temporal de la liga.
Este paréntesis, se presenta como una gran oportunidad para romper con la trayectoria actual, tanto para Dépor como Celta, aunque posiblemente, más necesario para el Deportivo.
Dos equipos, que todavía no han conseguido estabilizar ni afianzar sus posibilidades reales de cara a esta temporada. Dos estilos que difieren en el foco central de su juego: uno, el balón y la vocación ofensiva de su fútbol aunque irregular e impredecible, todavía, en su concepto defensivo; y otro, donde la organización y estructuración defensiva como bloque, muestra todavía inmadurez tan pronto debe desorganizarse con el fin de generar y finalizar situaciones de gol.
Ahí radicará para mí, la clave del derbi. ¿Cuál de los dos equipos será capaz de esconder su talón de Aquiles al rival? Lo veremos, pero siempre sabiendo que al final del partido se cerrará el paréntesis para regresar a una línea en la que ambos deben de mejorar.