Un termómetro para la euforia

Ricardo Hevia EN ZONA

DEPORTES

Apenas ha comenzado la liga y ya parece instalado el estado de euforia, nadie duda del ascenso directo y solo se discute sobre cuántos partidos sobrarán para lograrlo, ¿excesivo? Posiblemente, pero ha sido tanto tiempo de frustración que el deseo de sentirse tan favorito resuena ya como un grito. Sentirse favorito y empezar a demostrarlo desde el principio. El daño producido durante estos años de atonía ha sido muy grande. Gastar dinero, fichar buenos jugadores y ser unos frustrados temporada tras temporada ha sido una constante. Y ya ven, no ha habido que recurrir a ningún conjuro: formar otra vez una nueva plantilla, un profesional con experiencia para dirigirla y las cosas fluyen con naturalidad. Se supone que habrá malos momentos, pero sin duda se está en el camino de abandonar este cementerio que es la LEB. Partidos como el del viernes en Cáceres descubren todas las miserias de una competición inflada hasta la exageración con equipos de relleno.

Un equipo que no es de relleno es el visitante de esta tarde. Acaba de perder en casa frente a la revelación del momento: Lleida, pero sigue conservando buenos jugadores en su plantilla y continúa siendo uno de los conjuntos más importantes de la liga. Llega además en un buen momento para medir si esta euforia que se respira en Lugo es normal o excesiva. Ganar por 63 es anormal en cualquier liga competida y suponemos que esta tarde en el Pazo sí habrá partido. Como hubo con Burgos y de la misma forma que ante los burgaleses, el Breo saldrá reforzado en sus aspiraciones. El conjunto está sólido, todo el mundo trabaja. En Cáceres, con 30 puntos arriba se jugaba con toda intensidad y vuelvo a repetir lo de la asombrosa facilidad para anotar. Hay muchos jugadores con un montón de puntos en sus manos. Palencia será una buena piedra de toque.