Seis meses para mecanizar un oro

El entrenador de Toro, Miguel García, hilvana la evolución del barco hacia la gloria olímpica


RÍO DE JANEIRO / ENVIADO ESPECIAL

A Miguel García todos le llaman El Abuelo con ironía. Muy pronto se hizo entrenador y apenas era mayor que los palistas. Lleva tres ciclos olímpicos y tres medallas junto a Saúl Craviotto, la última con Cristian Toro. Aquí da las claves de una preparación contrarreloj. 

Cambio en el barco

«Se eligió a ellos porque sus tiempos eran los mejores». «El año pasado no conseguimos plaza olímpica y queríamos optar en K2 y K1 con los mejores barcos posibles para tener máximas opciones. Estaban en la lucha Saúl, Toro y Carlos Arévalo. Los tres se comportaron como campeones porque hubo momentos de mucha tensión. Se decidió montar el K2 de Toro y Craviotto porque sus tiempos eran los mejores». 

Contrarreloj desde enero

«Lo primero fue insistir en el acoplamiento y la técnica, con muchos vídeos». «A finales de enero nos decantamos por este barco y empezamos a entrenar con él. Lo primero fue trabajo, trabajo y trabajo e insistir en el acoplamiento y la técnica, con el uso de muchos vídeos». 

Reinvención de Cristian

«Quisimos que Toro cogiese la palada amplia de Saúl». «Toro es muy polivalente para acoplarse tanto a las frecuencias altas como a las bajas de su compañero. Hicimos pruebas para ver donde se expresaban mejor los dos. Quisimos que Toro cogiese la palada amplia de Saúl. La mayoría de equipos dan unas 83 paladas en 200 metros. Saúl hace 78, dependiendo del viento y la pista. Tenemos una palada muy fuerte, dura, deslizamos mucho, y lo explotamos». 

Tres partes de la regata

«Pulimos salida, velocidad y aguante hasta el final». «Durante todos estos meses pulimos la salida, la velocidad punta y el aguante hasta el final. Toro es muy explosivo y tenía un mejor inicio que Saúl, que mejoró mucho ese aspecto, también gracias a Arévalo. Craviotto en cambio sostiene mejor el ritmo en la segunda parte de la prueba». 

Un lastre para arrancar

«Saúl está en 99 kilos y Toro en 95. Poner en marcha eso cuesta un poco». «La parte inicial nos cuesta porque creo que nuestro barco es el más pesado de todos los finalistas olímpicos. Saúl está en 99 kilos y Toro en 95. Poner en marcha ese peso cuesta un poco más. A los 70 metros ya van metidos en carrera». 

La forma óptima

«Buscamos tres picos, en marzo, mayo y agosto». «Tuvimos que buscar tres picos de forma, hilando mucho en la planificación para cuadrar todo. Y la experiencia de otros años valió. Los planeamos en marzo, mayo y agosto, por el selectivo de Saúl en K1 200, el clasificatorio para Río y los Juegos. 

Altibajos

«Después de mayo pasamos momentos duros por un bajón de Saúl para coger fuerza». «De mayo para aquí pasamos momentos muy duros, muy difíciles, aunque la gente no lo sabe. Después del segundo pico de forma para clasificarse, regresaron eufóricos, y el bajón tardó algo más en llegar. Sé por experiencia que Saúl es muy cíclico y siempre atraviesa un momento de esos en el que coge fuerzas. No deja de ser duro porque crea incertidumbre. Pero se llevó bien la situación y el oro es la muestra». 

Experiencia del veterano

«Labor psicológica importante para la clasificación para los Juegos». «Con Saúl llevamos tres ciclos olímpicos sacando medalla tras clasificarnos el mismo año de los Juegos. Viendo como él afronta esa circunstancia, Toro dice ‘voy con él a muerte porque me va a llevar bien’. Cristian maduró este año. Hubo una labor psicológica importante para afrontar la clasificación continental para los Juegos a vida o muerte». 

El futuro

«El K2 200 desaparece». «Ahora cambiarán el programa olímpico. Sabemos que el K2 200 desaparece. Cuando sepamos las pruebas, decidiremos».

«Esperemos cosechar más éxitos», afirma el piragüista gallego

El piragüista gallego Cristian Toro, campeón olímpico de K-2 200 metros junto a Saúl Craviotto, aseguró que haber competido junto al catalán, «el mejor kayakista» que ha dado España, ya era «un sueño», por lo que haber conseguido medalla junto a él es algo que le cuesta «asimilar».

«Independientemente del resultado de hoy, el hecho de estar en un barco con Saúl Craviotto, que es el mejor kayakista que ha dado nuestro país, ya era un sueño para mí. Si es con una medalla, más todavía. No puedo asimilarlo», señaló en declaraciones a RTVE a la conclusión de la prueba de ayer.

El gallego se mostró emocionado con el éxito cosechado en la laguna Rodrigo de Freitas. «Todavía no me lo puedo creer. Me acabo de bajar de la piragua y no sé el alcance que puede tener», indicó, antes de apuntar que aspiran a más. «Esperemos cosechar más éxitos», concluyó el piragüista gallego.

Saúl Craviotto también asegura que el oro le sabe a gloria y que está muy orgulloso de lo que han conseguido. «Estoy muy orgullosos del trabajo que hemos hecho, de mi compañero, que no me ha fallado nunca en los últimos meses, de mi entrenador, de mi familia y de toda la gente que nos ha apoyado. Ahora mismo estoy en una nube y muy feliz», afirmó.

Hoy competirá en K-1 200. «Han despertado a la bestia. El año pasado fallé y me quedé fuera de la final, pero eso me hizo espabilar. Cuando se cometen fallos a veces es bueno, porque te hacen recapacitar, empezar de cero, y ese fallo me vino muy bien, porque voy a por todo», concluyó.

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