Ledecky nada en otra dimensión

Antonio Rivas

DEPORTES

PATRICK B. KRAEMER | eFE

Da la impresión de que ella esperaba algo más en el 800, pero pronto bajará de los ocho minutos

14 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Seguro que el récord del mundo de la estadounidense en 800 no sorprende a nadie. Quizá algunos llevados por la espectacularidad de la diferencia entre Katie y sus rivales pensaron que podría peligrar la barrera de los ocho minutos. Lo cierto es que los récord mundiales son difíciles de batir en cualquier circunstancia y, bajo un programa de competiciones tan denso como el de esta nadadora en Río, pues aún más. La rebaja de casi dos segundos puede entenderse previsible pero también considerable.

El análisis minucioso me deja la impresión de que la reina del estilo libre esperaba algo más, quizá no bajar de los 8 minutos, pero si al menos uno o dos segundos por debajo de lo que ha conseguido. En cualquier caso esto es algo que sucederá, y seguramente no muy tarde, fuera de una semana donde la huella anaeróbica de la organización del calendario de pruebas no suponga una variable en contra.

Gran capacidad aeróbica

Le permite acabar la prueba de forma progresiva. La distancia de 800 demanda capacidades aeróbicas máximas, esto es, ser capaz de aprovechar al límite la energía proporcionada por el consumo del oxígeno. Sin duda este es uno de los puntos fuertes de Katie. Por otro lado también se precisa ser capaz de tolerar la presencia de ácido láctico (una consecuencia de la obtención de la energía por la vía anaeróbica, es decir, sin oxígeno) que inhibe la contracción muscular. La excelente capacidad de la americana para extraer energía por la vía aeróbica le permite ser regular en sus parciales al no estar perjudicada inicialmente por dicho ácido láctico y de esta manera utilizar esa reserva anaeróbica para finalizar sus pruebas de forma progresiva tanto en frecuencia de movimientos como en cuanto a velocidad de desplazamiento.

Inmune al desfallecimiento

No contempla bajones como el de Hosszú o Groves. Un planteamiento táctico diferente a nivel metabólico genera situaciones como la que hemos vivido en la final de 200 espalda con el hundimiento de la húngara Hosszú a escasos metros de la pared o en la final de 200 mariposa con la australiana Groves que se vio obligada a bajar considerablemente el ritmo después de unos primeros 50 metros excesivamente rápidos.

Diferentes versiones

Maneja un amplio repertorio en función de la distancia. Pero es que además, Ledecky exhibe diferentes versiones de nado según en qué momentos de la prueba y según en qué prueba. La hemos visto competir en pruebas anaeróbicas como el 100 o el 200 con un batido de piernas bien potente, en el 400 con una mezcla de batido de reserva durante los 300 primeros metros y otro extraordinario en los últimos 50 y ayer en el 800 con diferentes aproximaciones en la intensidad de su batido que variaron incluso en diferentes momentos de cada largo: saliendo de cada viraje con mayor apoyo de la propulsión de tren inferior y pasando a dar protagonismo al tren superior hacia la mitad de la piscina.

Hacia un tiempo histórico

Unos primeros 100 metros que desvelaron su ambición. Esto no supone variaciones en sus parciales de 100, que ejecutó próximos a los 61 segundos, con variaciones de 2 décimas arriba o abajo, y ni siquiera en sus parciales de 50 que cayeron con precisión en torno a los 30 segundos y 7 décimas. Sin embargo sí hemos podido observar diferencias en la frecuencia de movimientos dentro de cada largo en donde se alternaron momentos en los que se acercaba a los 44-45 ciclos por minuto con otros a 42-43 dependiendo de su intensidad en el batido de piernas. Por otro lado, su ritmo durante los primeros 100 metros ha sido muy rápido con frecuencias altas: 57 segundos y 9 décimas nadando a 48 ciclos por minuto parecen indicar su ambición por lograr una marca estratosférica. Quizá ayer no era el día más indicado para hacerlo.

Otro récord a tiro

Si sigue en esta línea, rebajará el registro de Pellegrini. A la vista de su comportamiento todo apunta a que tendremos Ledecky para algunos años más y seguramente mejorando su natación anaeróbica conseguirá, por un lado anotarse el récord mundial de 200 de la italiana Pellegrini y por otro estabilizar su ejecución técnica, que puede contribuir positivamente a rebajar sus registros y ampliar su hegemonía en el estilo libre.