Preocupación en el celtismo y deportivismo por la demora en el acondicionamiento de los estadios
19 jul 2016 . Actualizado a las 15:36 h.A un mes del comienzo de la Liga, celtismo y deportivismo se preguntan si podrán acudir a Balaídos y a Riazor con la seguridad de que su presencia en las gradas goce del acomodamiento que corresponde a la cuota de socios que pagan a sus respectivos clubes.
Apenas cinco semanas antes del inicio del campeonato, Riazor espera que se arreglen unas cubiertas deterioradas que, en cualquier caso, no impedirán la disputa del primer partido del Deportivo como equipo local. Existen, sin embargo, serias dudas de que Balaídos esté acondicionado para acoger el estreno del Celta ante su afición en la Liga.
El campo vigués inició el año pasado un proceso de reforma en profundidad para renovar sus cuatro gradas y acercarlas al terreno de juego por un importe de 30 millones de euros. Con esta decisión, el gobierno municipal intenta solucionar los problemas estructurales de un estadio en el que no era infrecuente que cayeran cascotes de la techumbre, con el riesgo que ello implicaba.
Para llevar a cabo la obra, el Concello logró un acuerdo con la Diputación para compartir la inversión al 50 %. Eso, sin contar con los 2 millones de euros que aporta el Celta en compensación por el uso del recinto municipal.
La idea inicial del Concello era completar las obras en agosto del 2017, para iniciar la liga del año próximo con un estadio remozado, pero resulta evidente que no va a ser posible. Las obras avanzan con retraso en la parte iniciada y, además, no ha conseguido financiación adicional para las dos gradas menores (Marcador y Gol) a fin de reducir la factura de ambas instituciones. En estos momentos, lo único que se ha hecho es reforzar la estructura de la grada de Río y derribar y rehacer las de Tribuna y Preferencia, situadas en enfrente de la primera, y que tras la obras serán solo una. El siguiente paso es el montaje de las cubierta y la fachada de Tribuna, que es donde las cosas se han complicado.
La empresa que realiza las obras debería tenerlas completadas a mediados de agosto para que se pudiera celebrar el Memorial Quinocho de todos los años, y que una semana después comenzara la liga. Y, también, con el objetivo de disputar en septiembre el primer partido de la UEFA, competición a la que el Celta ha regresado tras una década fuera de esta liga europea.
El problema es que se ha descubierto que las columnas que sujetarán la nueva estructura carecen de la suficiente resistencia, lo que se ha sabido cuando han quedado a la vista. Esto ha ralentizado el proceso y el traslado de partidos lejos de Balaídos es una opción que está sobre la mesa. De momento, el Memorial Quinocho se ha suspendido y es oficial que al menos hasta mediados de septiembre el campo no estará operativo, lo que tiene de los nervios al club.
Y para mayor complicación, el gobierno local no ha logrado el apoyo de Zona Franca para que financie la obra de Marcador, incluyendo un aparcamiento de mil plazas en su interior. Tampoco se sabe nada de la empresa privada que deberá acometer la reforma de la Gol en la última fase del proceso.
La cubierta de Riazor
Riazor espera el inicio de los trabajos de renovación de las cubiertas (cuyo deterioro provocó algún incidente que afectó a los aficionados la temporada pasada), cuya licitación fue aprobada en junio del 2014 por la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de A Coruña con un presupuesto de 2,9 millones de euros y un plazo máximo de ejecución de dos años. Las obras previstas incluían el cambio de 14.000 metros cuadrados de cubierta que llevaban entre 16 y 22 años sin tocarse y presentaban un importante deterioro con corrosión de algunos de sus elementos.
Dragados fue la empresa que ganó la concesión de la obra. Ahora entiende que no puede ejecutarla con el presupuesto previsto. El Concello no acepta aumentarlo, de modo que solicitó un estudio técnico a la Universidade da Coruña, que, según el gobierno local «avalaba a postura do Concello sobre a pertinencia do comezo das obras pactadas».
«Consideramos que a solución ao conflito, nun sentido ou noutro, producirase en poucos días, este mesmo mes», avanzan desde el ayuntamiento, que «o obxectivo é facer a obra nos termos acordados, pero as diferenzas, e a obriga do goberno municipal de defender os cartos e os intereses de coruñesas e coruñeses, que xurdiron están a ralentizar un asunto que contamos con resolver en breve, despois de falar con todos os actores implicados, dentro da legalidade e coidando o diñeiro público ante calquera interese privado e asumindo a necesidade de melloras nas cubertas do estadio de Riazor, na liña do investimento e as necesidades que se acordaron no seu día».
El Deportivo, por su parte, insta «a que se busque una solución y se arregle cuanto antes». «El club está maniatado por las circunstancias, ya que es un problema entre Dragados y el Ayuntamiento, pero se ofrece a ayudar en lo que sea posible», añade. «Y a pesar de que el ayuntamiento actuó cuando pasó algo, hay preocupación por la llegada del invierno porque el estado de la cubierta empeora y existe el peligro de que suceda algo», concluyen desde el club.
Dragados, por su parte, no ha querido manifestarse al respecto de este asunto.