Un joven de 18 años ocultó un artefacto en el recto y le causó quemaduras a otros dos aficionados
19 jun 2016 . Actualizado a las 19:04 h.Desde meses antes de que comenzase la Eurocopa, las autoridades francesas insistieron en elevar el rigor de las medidas de seguridad. La amenaza terrorista generó desasosiego en los organizadores. Pero, con el paso de las jornadas, otros peligros se han hecho patentes. Los aficionados rusos sembraron el terror en Marsella antes del encuentro contra Inglaterra. Hasta el punto de que la selección de Leonid Slutski recibió la advertencia de expulsión, si se volvían a repetir incidentes. No fueron los únicos problemas que se dieron desde que arrancó el campeonato.
Los controles se han hecho más exhaustivos con el paso de los días. Antes del inicio del torneo, se había dejado entrever la posibilidad de que algún partido se realizase a puerta cerrada. Todo ello con el objetivo de emplear medidas preventivas y, además, de disuadir a los aficionados más violentos o atrevidos de emplear comportamientos antisociales.
No obstante, siempre aparecen hinchas dispuestos a desafiar las leyes de la seguridad y también de la naturaleza. Un francés de 18 años será puesto mañana a disposición del tribuna correccional de Niza después de haber burlado el miércoles los controles en una zona para fans. Acudió allí para ver el partido entre Francia y Albania. Accedió al recinto con una bengala escondida en el recto. El artefacto tenía unas dimensiones de 18 centímetros de largo y 4 de diámetro y no fue detectado por los guardias. Hasta ese día, todas las tentativas de acceder al lugar con armas blancas o bengalas habían sido desbaratados.
Una vez dentro de la zona de fans, el joven francés encendió la bengala y le causó quemaduras a dos aficionados, además de sufrir heridas él mismo. Antes, había encontrado en su cuerpo el escondite perfecto.
El aficionado francés pudo burlar las medidas de seguridad. Sin embargo, tal vez puso en alerta a los guardias. Dos días más tarde, fueron interceptados cuatro aficionados turcos con bengalas. Su propósito era emplearlas durante el encuentro que la selección de su país disputó contra España.
Violencia húngara
Los aficionados húngaros se subieron ayer al carro de la violencia. No se contentaron con lanzarle bengalas y petardos a los hinchas islandeses, sino que también se pelearon entre ellos. Simpatizantes de varios equipos magiares se enzarzaron en Marsella antes del encuentro y obligaron a actuar a un centenar de policías antidisturbios.