Iglesias, en misa y repicando

El piloto de Ribadumia es un ejemplo de hiperactividad al volante, lo que además engrosa su palmarés


redacción / la voz

El Rali do Albariño pasaba por delante de su casa y le metió el gusanillo en el cuerpo. Dos décadas después, el que comenzó como copiloto de Jaime Castro es ahora la omnipresencia al volante. Nadie participa en tantas carreras como Tino Iglesias (Ribadumia, 1972). Y pocos acuden tantas veces a recoger trofeos en la gala anual del automovilismo gallego.

La crisis de participación del autocrós gallego no va con Tino. Al contrario, en las poco pobladas parrillas de salida de las categorías de menos y de más de 1.600 cc hay un denominador común: Iglesias. Es habitual ahora verle cruzar la meta con un coche y salir raudo hacia otro vehículo que alguien de su equipo le ha situado en la salida de la categoría siguiente para arrancar hacia otra victoria.

Esta temporada, Tino Iglesias participa, además de en la modalidad de autocrós, en ralimix y en ralis. Ha dejado aparcado el slalom y la montaña. «Mucha gente me pregunta por qué no junto todo mi presupuesto para competir con un buen coche en una sola modalidad, pero yo me lo paso mejor compitiendo en varias. Porque tendría que conseguir un coche puntero y la exigencia sería ganar, pero con lo que tengo ando a tope y estoy ahí, ahí...», argumenta.

De hecho, está «ahí, ahí» literalmente. Sirva como ejemplo aquella ocasión en el año 2010 cuando participaba en el rali de Ferrol (Nacional) por primera vez con un Ford Fiesta R2 (alquilado a Roberto Méndez). «Era por la mañana, me salí un poco y tuve que abandonar un par de horas antes de lo previsto», recuerda. «Pero como también participaba en el Grupo A de montaña y justo esa tarde había una subida en Pontevedra, pues allá me fui», continúa. «Esto lo hacemos porque nos gusta», concluye.

Y, en su caso, lo hace porque le respalda un equipo de treinta personas (Desguaces Tino Racing, con el apoyo de Altman Import-Export y siete pilotos en su elenco) que permiten que compita con un coche en una prueba y tenga otro preparado para otra modalidad en otro punto geográfico de Galicia. ¿Y la familia? «En mi casa también hay mucha afición, pero ellos van a una sola prueba por día», bromea.

Tino Iglesias, que coincide con su hijo en asfalto y tierra, en carreteras y circuitos, echa la vista atrás y no solo ve el más de un centenar de pruebas en las que ya ha participado, y las decenas de títulos obtenidos, sino que reflexiona acerca del futuro: «Para todo hay una edad».

«Me gusta mucho todo esto, y por eso sigo, pero a partir de ahora creo que debo ir seleccionando», avanza. ¿Qué camino tomará? «Lo que más me tira son los ralis, pero ahora hay jóvenes que corren mucho y uno ya piensa de otro modo y no va tan al límite como ellos, y el único modo de competirles es la regularidad», explica antes de alabar la fiabilidad de todos los coches de su trayectoria deportiva y establecerse un nuevo reto: ser el gallego con más campeonatos de autocrós. Aunque para ello tenga que seguir rezando para que el calendario evite coincidencias entre las carreras.

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