De Londres a Río, diez kilos menos

Támara Echegoyen ganó peso para rendir más en los anteriores Juegos y ahora recorre el camino contrario


Santander / La Voz

Tan parecida y tan diferente. Una parte de la preparación olímpica de la regatista Támara Echegoyen opone los Juegos de Londres 2012, donde se colgó el oro en el Elliott de seis metros, y los de Río 2016, donde aspira al podio en 49er FX. El control del peso marca su preparación olímpica. Pero si antes necesitó ganar kilos para potenciar el rendimiento del barco, hasta los 75 cuando debutó en la bahía de Weymouth, ahora necesita perderlo, hasta los 65 cuando navegue por Guanabara. Así que el plan de nutrición y de ejercicio físico entre un ciclo olímpico y otro cambia sensiblemente. «Pero es mucho más agradecido el proceso actual, de perder peso», explica sonriente.

Como tantos deportistas de élite, Echegoyen, vigente campeona del Mundo de 49er FX, mantiene hábitos alimenticios saludables. Con unas pautas muy claras. Evita azúcares y conservantes, no toma pan, se priva de bebidas carbohidratadas, controla la cantidad de grasas -nunca admite las malas-, regula la ingesta de cafeína y frutos secos... «Si no necesitase perder peso, tomaría casi lo mismo, pero en mayores cantidades. Si me apetece tomar tres manzanas, sé que solo puedo comer una, por ejemplo».

Ganar gramos de músculo

El plan hace cuatro años era el contrario en la preparación para Londres, e incluía alimentación y musculación. «Lo ideal de cara a aquellos Juegos era ganar kilos. Así que desde diciembre doblamos las sesiones para coger peso a través de la masa muscular, que es más efectiva que la grasa. Aunque al final fue inevitable meter algo de grasas», reconoce.

Aquel sacrificio resultó compartido con sus tripulantes, la también gallega Sofía Toro y la asturiana Ángela Pumariega. Todas añadieron kilos al Elliott. Aunque le habría gustado alcanzar incluso algún kilo más, Echegoyen llegó a Weymouth con 75. Misión cumplida. Aunque admite que la propia presión de la competición la fue consumiendo. Los resultados eran buenos y terminó sobre los 72 kilos. «Comía muchísimo, pero el estrés me hizo bajar durante una competición tan larga», recuerda.

La renovación del programa olímpico de Río dejó fuera el Elliott, y la regatista pontevedresa se decantó por una clase nueva, el 49er FX. Junto a Berta Betanzos, constató hace tiempo un objetivo para hacer más competitivo su barco. Necesitaban más peso. «La verdad es que es curioso que pudiese estar en otra clase, pero me haya decantado por una que requiere lo contrario al anterior ciclo olímpico», admite Echegoyen.

En enero su báscula le indicaba que tenía 70 kilos. Ahora ronda los 68. Y a medida que se acerquen los Juegos de Río deberá acercarse a esos óptimos 65. No es fácil por el juego de equilibrios que requiere la preparación de un regatista. «Para adelgazar se necesitan ejercicio físico y dieta. Pero si comes muy poco, afecta a tu rendimiento. En parte es agobiante porque se pasa mucha hambre y, al hacer ejercicio, la sensación de tener un hueco en el estómago es permanente. Pero lo enfoco como un sacrificio más que forma parte de mi entrenamiento, como ir al gimnasio», explica Echegoyen en el Centro Especializado de Alto Rendimiento de Vela Príncipe Felipe, en Santander. En las paredes de esa su segunda casa figura su nombre, como parte de los éxitos del cuadro de honor histórico de la vela española.

Preparador físico y nutricionista

En la tarea de pérdida de peso está involucrado todo el equipo de Echegoyen, incluidos su preparador físico y su nutricionista. «Como siempre seguí una dieta saludable, se trata sobre todo de cuidar las cantidades. Pero el trabajo en el barco muscula mucho. Se requiere una determinada condición física y además tenemos que entrenar para ir ganando en control del barco, por lo que al final paso cinco horas en el agua cada día. Y eso lo complica», razona la pontevedresa.

Desayuno de digestión inmediata, y a trabajar

Támara Echegoyen explica como sería su alimentación un día tipo. «Desayuno un batido fijado por mi nutricionista: un yogur bio, aceite de lino, frutos secos y lecitina de soja. Lo bueno es que a los 30 o 40 minutos puedo entrenar ya porque se digiere muy fácilmente y tiene muchas calorías». Al mediodía, en su primer plato siempre hay «ensalada o vegetales a la plancha» y a continuación «carne blanca o pescado». Repite la fórmula por la noche, ensalada o verduras y preferiblemente pescado. «Con el paso de los días lo varío algo y es una dieta rica en casi todo», añade la pontevedresa.

Aunque pasa temporadas en Galicia, la mayor parte de su preparación la realiza en Santander y en las concentraciones previas a las regatas. También realizó varios viajes a Río para empaparse de información sobre los campos de regatas sobre los que se desarrollará la cita olímpica. Y en los viajes mantiene en lo posible el control de la dieta y el ejercicio.

El control de peso afecta también a Berta Betanzos, la tripulante del 49er FX español en Río. Pero la regatista cántabra hace un trabajo más físico en el barco, por lo que el mayor esfuerzo en la bajada de peso debe recaer en Echegoyen. «Ella necesita tener todo ese músculo», explica la pontevedresa. Betanzos rondará los 70 kilos cuando empiece la prueba olímpica.

Las actuales campeonas del mundo de 49er FX no disputaron la Copa del Mundo de Hyères (Francia), donde se reunió la seman pasada parte de la flota.

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