Dice Pellegrini: «Lo vital para mí es la convicción en un estilo de juego y ser competitivos». Efectivamente, sus equipos son reconocibles por el trato que dan al balón, ya fuesen modestos en Europa como el Villarreal y el Málaga, o pudientes como el Real Madrid al que se enfrenta hoy, o el Manchester City que ahora dirige. Pero en estos dos últimos destinos descubrió que al estilo y la competitividad hay que añadir títulos, en plural, que no basta con las ecuaciones de primer grado. El ingeniero chileno también es identificable por su discurso monocorde, siempre correcto. Ni la anunciada llegada de Guardiola al banquillo que ahora ocupa le ha hecho perder la flema.
Del Zidane entrenador poco se puede decir todavía, porque poco es el tiempo que lleva como máximo responsable técnico. Sí se sabe que, como a Pellegrini, le gusta tener la pelota y buscar la portería rival. Y que su gran preocupación, al igual que la de sus antecesores en el cargo, es encontrar el equilibrio en el juego sin balón. Tras ganar al Villarreal hace una semana, lo primero que destacaba era el número de recuperaciones cerca del área amarilla. También está dejando estela de buena educación.
Tanto el técnico chileno como el francés tendrán a sus órdenes esta noche talento y recursos por arrobas. Y como los dos comparten talante ofensivo, cabe esperar un duelo entre dos equipos más dotados para la confección que para el corte, preocupados por no descoserse.
En los dos lados hay individualidades capaces de decantar una contienda, pero probablemente triunfe el que consiga amalgamar semejante colección de figuras.