Un año de cárcel para el exrector del voleibol gallego por quedarse dinero
DEPORTES
El juez estima que José Manuel Touriño se apropió de 23.000 euros de la federación
08 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.José Manuel Touriño Lesta fue presidente de la Federación Gallega de Voleibol desde el 30 de mayo del 2003 hasta el 23 de diciembre del 2006. Y en ese tiempo, tal y como dice el titular del Juzgado de lo Penal número 3 de A Coruña, el hombre, «abusando de su cargo, lo utilizó en provecho propio o de terceros ajenos a la finalidad de la organización a la que representaba, y en claro quebranto de esta y en oposición frontal a sus intereses». En otras palabras, se quedó con dinero.
Según la sentencia que lo condena a un año de prisión -también tiene prohibido durante el mismo tiempo desempeñar cargos representativos en federaciones deportivas- como autor de un delito de apropiación indebida, José Manuel Touriño adquirió con fondos de la Federación 218 balones en una tienda deportiva por un precio total de 9.749 euros. «Una vez hecha la compra», dice el fallo, «se desconoce el paradero de dichos balones, salvo 64 de ellos, cuya venta se realizó a diversas entidades, a pesar de que tal actividad no estaba dentro del objeto de la Federación, ni consta el destino del producto de la venta». Está «comprobado», añade el juez, que los balones no estaban en ningún local de la entidad cuando el procesado dejó el cargo en el 2006.
Ese mismo año, antes de que una junta extraordinaria acordase convocar elecciones, el ahora condenado adquirió con fondos federativos un teléfono móvil por un importe de 162 euros «que no se destinó a ningún uso relacionado con la entidad que presidía». También en esa época, añade la sentencia, el procesado compró una pizarra y material de papelería por un importe de 97 euros, «sin que tal compra estuviese justificada, desconociéndose asimismo el destino del material adquirido».
También quedó acreditado que entre julio y agosto del 2006, el procesado adquirió en una tienda deportiva -como siempre, a cargo de la federación- equipamiento por un importe de 10.400 euros (tops y mallas para 306 jugadoras). «No consta que dichos equipamientos se incorporaran al patrimonio de la federación y se desconoce el destino que les dio el inculpado».
En octubre de ese mismo año, transfirió 400 euros de los fondos federativos para pagar el traspaso de una jugadora del Club Voleibol Marineda, del que era presidenta su esposa. Esa cantidad la repondría más tarde. Además, «pocos días antes de su cese retiró 1.800 euros de las cuentas sin que tal disposición estuviese justificada».
Incluso el 21 de diciembre del mismo año, dos días antes de dejar su cargo, cuando lo ocupaba de forma interina, siendo sus funciones muy limitadas y circunscritas a tareas de administración ordinaria, adquirió «con cargo a la Federación 3 pda por un importe total de 250 euros, desconociéndose el destino que dio a dichos aparatos, pero que en todo caso fue ajeno a la entidad, ya que no las devolvió al cesar como presidente»,
Por último, el acusado, en su condición de máximo rector del voleibol gallego, firmó con la Consellería de Cultura e Deporte un convenio de colaboración mediante el cual se otorgaba a la federación una subvención de 106.000 euros. De ellos, 12.000 «los repartió de forma arbitraria entre seis centros educativos coruñeses sin que conste el procedimiento ni los criterios. En total, se apropió de 23.000 euros.