El piloto salió del McLaren por su propio pie tras un brutal accidente cuando rodaba a 315 por hora
21 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Sin pretenderlo, Fernando Alonso ha sido el nombre de la primera carrera del año de fórmula 1. Cuando todas las escuderías y pilotos se sacudían en Australia los nervios del estreno para testar quién tiene el coche más veloz, un espectacular accidente que hizo temer por la vida del asturiano recordó a todos de nuevo que, por encima de los resultados, los rendimientos aerodinámicos, los caballos de potencia ganados al rival o los patrocinadores millonarios..., por encima de todos esto está la vida de los pilotos.
El corazón del paddock y de todos los espectadores se encogió en la vuelta 19 cuando Fernando Alonso comenzó a volar catapultado sobre la rueda del Haas de Esteban Gutiérrez. El piloto español apuraba la ventaja del DRS antes de acabar la curva 3 de Albert Park pero, como después confesaría, se acercó tanto que perdió la referencia del punto de frenada. Cuando Gutiérrez sí lo hizo, Alonso voló hacia la gravilla de la curva, para frenar en seco contra la valla dos vueltas de campana mediante.
La imagen fue tan espeluznante que hasta el piloto de Haas, damnificado por la maniobra de Alonso, solo preguntaba desde la radio por la integridad del asturiano. Pero este apenas tardó unos segundos en salir de su coche, prácticamente reducido a un cockpit con ruedas colgantes, una versión jíbara del monoplaza tras el brutal accidente en el que el McLaren rodaba a más de 300 kilómetros por hora.
Esteban Gutiérrez se acercó a Fernando, quien caminaba y se doblaba magullado, quejándose de dolor en la espalda y las rodillas. El examen posterior en el hospital del circuito confirmó que se encontraba bien. «Soy consciente de que hoy he gastado una de las vidas que me quedaban», escribió minutos después en su cuenta de Instagram, desde donde también agradeció a McLaren y la FIA el trabajo y evolución del coche. Todos los pilotos participantes ayer también usaron las redes sociales para coincidir en que la integridad física de Alonso era la noticia más importante del día.
Pocas veces un Mundial se estrena con un susto mayúsculo como el de ayer. La historia reciente de la fórmula 1 reproduce accidentes espectaculares, como las vueltas de campana de Chirstian Albers en Imola en el 2006, el brutal rebote de lado a lado de Robert Kubica en Montreal 2007 o la salida de Kovalainen en Montmeló 2008 contra las vallas de seguridad, donde también se temió por su vida.
Con Bianchi en el recuerdo
Pero aún no ha pasado un año de la muerte de Jules Bianchi, uno de los mejores amigos de Fernando Alonso en la competición de élite. El francés falleció en julio del año pasado después de meses de agonía por el brutal impacto en Suzuka en octubre del 2014. Bianchi se salió de la pista y colisionó con una grúa que retiraba el monoplaza de Adrian Sutil. Los daños en su cerebro fueron irrecuperables. Durante los meses siguientes, Fernando Alonso se despedía de las redes sociales con el mismo tuit: «Forza Jules». La muerte de su amigo llevó a la FIA a dar una nueva vuelta de tuerca en materia de seguridad.
«Carreras hay muchas pero vida solo tenemos una... Le doy gracias a Dios que salimos bien de esta!». Es el tuit con el que Esteban Gutiérrez celebraba ayer un final muy feliz en la primera carrera del 2016.