Los parisinos conquistan la liga francesa en tiempo récord con un 0-9 al colista
14 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Para el PSG la Liga había perdido hace unos días su atractivo. Fue durante una visita a Lyon, donde los parisinos cosecharon su única derrota en el torneo, despidiéndose de la opción de concluirlo inmaculados. Ese era ya el único reto que afrontaba en Francia el equipo de Blanc después de haber pasado el curso liquidando récords. El último exigía solo un ejercicio de paciencia y cayó ayer, en casa del colista y con el líder exhibiendo su rodillo. 0-9 para mayor gloria de Ibra y escarnio de un Troyes que solo ha ganado dos partidos en lo que va de campaña. El PSG solventó a falta de ocho jornadas el trámite de hacerse con un título que lleva meses decidido. Nunca antes la Ligue 1 había tenido un campeón tan prematuro, pero pocas barreras se resisten con 500 millones en la chequera en una competición disminuida.
El club
Un ambicioso proyecto catarí. En el día de su presentación como nuevo presidente del PSG, Al Khelaifi puso mucho empeño en no quedarse corto. «Queremos al nuevo Messi», soltó, para aclarar de inmediato: «No es que queramos fichar a Lionel Messi, sino invertir en las estrellas del mañana». En el Camp Nou se escapó algún suspiro de alivio, porque de haber querido llevarse a la Pulga el empresario (y extenista) catarí habrían contado con los recursos para darse el capricho. Sin embargo, el deseo del nuevo propietario de los parisinos (cabeza visible de un poderoso fondo de inversión) no era contratar una estrella, sino construir un equipo. «Hemos definido una estrategia para los próximos cinco años», expuso entonces (julio del 2011). A marzo del 2016 parece haber acertado el tiro.
El recién llegado no escamoteó detalles. «Este club tiene un enorme potencial -sostuvo-, es el único club grande en una ciudad de doce millones de habitantes. No hay nada igual en Europa». El primer objetivo concreto quedó fijado para el 2015. Para entonces, el PSG debía «desempeñar un papel importante en la liga francesa». Llegada la fecha, los de la capital habían conquistado ya tres campeonatos seguidos y montado un plantel capaz de recolocar Francia en el mapa de las competiciones continentales.
El equipo
Construido en torno a Ibra. El primero de los títulos del rediseñado conjunto parisino coincidió con la llegada de Ibrahimovic al Parque de los Príncipes. El sueco, fichado al Milán por 20 millones, se convirtió en piedra angular del proyecto y lo sigue siendo a estas alturas. Nada más abrochar ayer la cuarta liga consecutiva, Al Khelaifi proclamó su intención de retener a la estrella sueca, que le hizo cuatro goles al Troyes (acumula 27 este curso) y termina contrato en junio. Zlatan respondió de inmediato, avanzando su cambio de aires en verano, condicionado por su edad (34 años) y la merma de su ascendencia en la plantilla.
Al plantel no cesan de llegar aspirantes a asumir el rol de Ibra. El último, Di María, reclutado del United por 63 millones para acompañar a futbolistas de la talla de Cavani, Lucas Moura o Thiago Silva. El argentino fue la guinda de una inversión en refuerzos de casi 550 millones esta temporada.
El míster
Blanc, pastor de estrellas. Desde el 2013, la misión de amansar tantos egos corresponde a Laurent Blanc, que suplió a Ancelotti en el cargo cuando el italiano escuchó la traicionera llamada de Florentino. El principal reto a nivel doméstico del técnico galo ha consistido en mantener la ambición del equipo. Un hambre que el excentral pretende aguzar en Champions, el gran objetivo de los parisinos, que han alcanzado los cuartos a costa del Chelsea. «Podremos saborear el título, pero rápidamente pasaremos al modo competición. Todavía hay trabajo», insistió Blanc tras desarbolar al Troyes.
Los rivales
Un campeonato devaluado. El 0-9 solo es el botón de muestra de un campeonato devaluado a golpe de chequera. Hasta hace poco, el Mónaco amenazaba con entorpecer la tiranía parisina impulsado por capital ruso, pero la falta de resultados han desencantado a los del principado, convertidos ahora en club vendedor. En Lyon, mientras tanto, confían a largo plazo en la vía de la cantera. «Hay que aceptar la competición -manifestó resignado Aulas, presidente del Olympique-. Debemos ver lo bueno de su dominio, apoyarles en Europa y encontrar soluciones». El difícil reto de luchar contra el rodillo.