Volvió a ganar después de dos meses, al superar en todas las facetas al Navarra: 90-74
12 mar 2016 . Actualizado a las 23:41 h.La afición del COB ya sabe lo que es ver ganar a su equipo en casa con un gran juego individual y colectivo. Después de dos meses sin conseguirlo, el equipo dirigido por Gonzalo García sumó otra victoria en casa, la quinta y la undécima en el cómputo global de la temporada. Y lo hizo mostrando la mejor imagen de todo el curso en el Paco Paz y cerrando así las dudas sobre la permanencia matemática, con licencia para soñar con los playoff en las cinco jornadas que restan, antes de prepararse para dar el salto aplazado a la ACB.
Y todo en un choque dominado de principio a fin y en el que Zamora causó baja por una micro rotura fibrilar. Eso sí, el primer cuarto de los cobistas no fue bueno, con numerosas pérdidas de balón y pésimos porcentajes en el tiro como el 0 de 5 en triples, pero lo que le salvaba a los ourensanos era su defensa, con Salash y Rowley imponentes para dejar una mínima desventaja al finalizar el cuarto (15-20).
Y tras aguantar la racha de anotación de Justo, el segundo episodio de la contienda fue el que supuso el punto de inflexión. El control del rebote permitió al COB hacer el juego que le gusta, su defensa mejoró la versión del primer acto y aparecieron Diego Kapelan y Ander Martínez como estiletes ofensivos desde el triple junto con Salash y la experiencia y el saber estar de Rejón, para que un parcial de 11-0 empezara a sentar las bases de la victoria local.
Solo la capacidad física en la posición de base y de alero de Navarra hizo sufrir por momentos al COB en defensa e imposibilitó que el choque no se rompiese hasta el tercer cuarto. Pedro Rivero cogió la manija tras aguantar una férrea defensa y el equipo comenzó a gustarse en las tareas atacantes y a anotar con fluidez para llegar a una máxima renta de 16 puntos, con un triple sobre la bocina del cuarto de Kapelan (69-53).
Sin errores
La seguridad en los tiros libres hacía presagiar que el choque no se escaparía, con un balance de doce de trece anotados en ese acto y solo cuatro fallados de veintinueve hasta ese momento. Así, los únicos sobresaltos llegaron desde las faltas personales que en menos de cuatro minutos del último período colocaron a Rivero, Barreiro, Salash y Rowley al borde de la eliminación.
Barreiro se gustó con canastas al contraataque y de inteligencia en el poste y fue el colofón para un choque que deja un excelente sabor de boca para una afición que disfrutó como nunca y sueña con otra gesta en forma de playoff, antes de comenzar a degustar la ACB.