Reparto como buenos hermanos

Lorena García Calvo
lorena garcía calvo VIGO / LA VOZ

DEPORTES

Oscar Vázquez

Marcos y Jacobo Montes empataron el derbi fraternal entre Choco y Alondras

08 mar 2016 . Actualizado a las 08:30 h.

Faltan escasos minutos para las cinco de la tarde y en el campo de Santa Mariña, en Redondela, todo está listo para que el Choco-Alondras dé comienzo. Los equipos saltan al terreno de juego, al igual que sus entrenadores. Y en ese instante surge la foto. Marcos, el técnico del Choco, y Jacobo, el del Alondras, se aproximan y se dan la mano. Varios fotógrafos inmortalizan el momento, por lo que lo que era un protocolario y cariñoso apretón de manos, deriva en un abrazo fraternal. Esos que llevan dándose los Montes Couñago desde la cuna. Porque el encuentro de Redondela no solo tiene el añadido de ser un derbi, sino también el de ver frente a frente a los dos hermanos.

Desde que Marcos y Jacobo cambiaron sus horas como futbolista por los dolores de cabeza de la condición de entrenador, se han enfrentado media docena de veces. Lo hicieron en Primera Autonómica con el Moaña y el Arcade (luego Marcos se puso al frente del Gondomar), repitieron enfrentamientos en Preferente dirigiendo a Gondomar y Choco -el club en el que crecieron-, y esta temporada han repetido duelo fraternal con el Choco -dirigido por Marcos- y el Alondras -que tiene a Jacobo al mando-. Seis duelos que, tras el 2-2 de ayer, dejan el global familiar empatado, ya que cada uno de ellos ha vivido tres empates, dos victorias y una derrota frente a su hermano.

A pesar de que para Jacobo y Marcos enfrentarse no era algo nuevo, el partido de ayer tenía matices diferentes. Sobre todo para el menor de los hermanos. «Era a primeira vez que volvía ao campo do Choco como adestrador rival e era especial. Estás na casa, pero es visitante, e por enriba, a uns poucos metros tes a teu irmán. Foi unha sensación rara», cuenta Jacobo, que lamenta, sobre todo, que los apuros clasificatorios con los que llegaba el Alondras le impidieran disfrutar más del partido. «O primeiro gol non o celebrei, e o segundo, digamos que o celebrei só para dentro», relata mientras sonríe.

Lo que no cambió ni un ápice fue la forma en la que los dos Montes vivieron los días previos. Fieles a su tradición, el viernes se intercambiaron las alineaciones previstas. De hecho, incluso Jacobo avisó a su hermano de que modificaría un par de nombres en el once. Se conocen tan bien, aseguran, que no hay margen para las sorpresas. Ambos saben cómo lee el fútbol su hermano, cómo lo procesa y cómo actúa en consecuencia. Quizás por eso, y al igual que en la primera vuelta, el derbi acabó en tablas.

«Era o resultado que menos quería, pero visto como transcorreu o partido, paréceme o máis xusto. Foi unha parte para cada equipo», resume Marcos. En la banda el partido concluye de la misma manera que comenzó: con un abrazo entre los Montes Couñago que deja paso a la primera valoración a pie de campo de lo sucedido. «Polo vivido nos 90 minutos, creo que foi xusto o reparto de puntos».

Hoy, a la hora de la comida, los dos hermanos harán un repaso más profundo del derbi e intercambiarán impresiones con Isidro y Victoria, sus padres. Ayer ellos eran los más felices. Ninguno de sus hijos perdió el partido.