Stephen Curry volvió a deslumbrar al igualar el récord de triples de la NBA en un encuentro
29 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Los calificativos positivos se están agotando para valorar a Stephen Curry. Vigente campeón de la NBA con los Golden State Warriors, el escolta estadounidense parece haber puesto el punto de mira en triturar récords de la competición profesional estadounidense. En la madrugada del domingo, ante los Oklahoma City Thunder, igualó el de triples en un partido: doce. Con ello, se ha convertido en un azote de incrédulos. Deja mal a los que, antes de ser seleccionado en el draft del 2009, dudaban de sus capacidades y virtudes.
Físico
Las interrogantes sobre su tren superior. A pesar de que Curry ya deslumbró en su periplo universitario por su capacidad anotadora, sus detractores dudaron de su potencial físico. En unas temporadas en las que la obsesión por los baloncestistas fornidos se elevó a cotas muy altas, la irrupción de un jugador sin poderosos pectorales ni bíceps fibrosos fue vista como una debilidad.
Con el paso de los años, Curry ha demostrado que la fuerza no es una de sus virtudes más pulidas. Pero tampoco parece necesitarla. Es un jugador explosivo, con un paso lateral y un crossover que le permiten liberar los tiros en cuestión de décimas de segundo. Y esos lanzamientos que arma con rapidez y precisión no se neutralizan con cantidades ingentes de testosterona defensiva.
Posición
La evolución entre los puestos de base y escolta. En sus últimos pasos como universitario, se dudó de que Stephen Curry diese la talla como base. Incluso se llegó a insinuar que podría quedarse a medio camino entre un base y un escolta. Pese a que la dirección del equipo no es una de las parcelas en las que más destaca, el jugador es capaz de generar mucho juego. Es un muy buen pasador y, merced a su eléctrico uno contra uno, puede captar la atención de las defensas y repartir asistencias para que sus compañeros finalicen.
Curry posee un gran dominio del balón, trabajado hasta la extenuación cada verano. Su cambio de dirección y de ritmo es endiablado. Y, a todo ello, le suma un tiro letal. Pese a que tal vez no se le considere un base según los cánones clásicos, sí que posee capacidad para generar ventajas palpables en situaciones reducidas del juego.
Anarquía
El descontrol de los genios. Los detractores de Curry hablaban en su momento de su tendencia a descontrolarse en algunas fases de los partidos. Sin embargo, una vez que esa anarquía ha sido encauzada -y aderezada por una gran calidad técnica y un lanzamiento letal-, el escolta estadounidense se ha convertido en imprevisible.
Es muy complicado defenderle en situaciones de uno contra uno. Su capacidad para armar el brazo en cuestión de décimas y ser certero en el tiro son un dolor de muelas para los defensores, a los que nunca les da respiro.
El Tiro
La seña de identidad de una mente de hierro. Antes de ser seleccionado en el draft de la NBA de 2009, algunos criticaron que Curry poseía una confianza tal vez excesiva en su tiro exterior. Con el tiempo, la razón ha acompañado al jugador de los Golden State Warriors.
La primera clave del tiro de Curry radica en su extraordinaria puntería. La cadena cinética del jugador es perfecta, empieza a armar el lanzamiento desde una colocación de pies ligeramente escorada hacia la izquierda para, después, trasladar la energía a lo largo de su cuerpo. Finaliza con un «back spin» y el codo cerca del tronco.
Controla a las mil maravillas la trayectoria del balón, por lo que, para ser preciso, solo le resta medir la fuerza con la que el balón abandona sus manos. Su rango es enorme. Por lo que, transcurridos unos años, parece que la fe excesiva en sus capacidades como lanzador está justificada.
Antes de ingresar en la Liga profesional, también se criticó su mala selección de tiro. Con un 44,6% de acierto en los triples en su carrera, poco se le puede discutir. Además, una de sus fortalezas radica, precisamente, en su imprevisibilidad.
Defensa
Incapacidad para ser perro de presa. Curry generó dudas por sus mejorables prestaciones defensivas. Algunos pusieron en tela de juicio su posibilidad de dar el mínimo exigido en la NBA. Pero, al fin y al cabo, el escolta es una mina para los nostálgicos, para aquellos que añoran los tiempos en que el descaro ofensivo presidía el baloncesto.