Rafa «multiusos» Casanova

Ignacio Meitín Buján
i. meitín buján VIVEIRO / LA VOZ

DEPORTES

ALBERTO LÓPEZ

El jugador del Ribadeo, en Tercera División, es también presidente y entrenador del Friol, en Segunda Autonómica

05 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

El fútbol absorbe casi todo el tiempo libre que le queda a Rafa Casanova (Friol, 1982) después de repartir entre sus vecinos el pan que amasan y cuecen en la panadería que regenta su familia. «Lo mío ya no es afición, es enfermedad», razona entre risas el hombre que desde hace ocho años se mueve entre el campo, el banquillo y el palco. Es presidente y entrenador del Friol CF en Segunda Autonómica y salta al terreno de juego cada domingo en Tercera División con la camiseta del Ribadeo FC, al que se incorporó en el 2011 después de destacar en el CD Lugo, el Ciudad de Santiago y el Racing de Ferrol.

Casanova se afana por cumplir en las tres facetas, si bien reconoce que lo que verdaderamente le apasiona es correr la banda y marcar goles. También se siente cómodo repartiendo órdenes desde el banquillo y confiesa que el entusiasmo decae cuando toca ejercer de mandamás. «Lo que peor llevo es salir en busca de patrocinadores o socios, prefiero quedarme en el campo y fregar los vestuarios», señala. Y es que al presi no le duelen prendas en enfundarse el mono de trabajo para ocuparse de las labores de mantenimiento del recinto donde trabajan y juegan los 39 jugadores federados que actualmente defienden al Friol CF, «19 en el primer equipo y 20 en la plantilla juvenil». «Varias veces he tenido que pintar el campo a mano. Llevaba la cal en un vaso de plástico para echarla en las líneas», recuerda. Por eso agradeció «enormemente» las reformas acometidas a finales de la temporada 2010-2011: «El césped artificial fue una bendición. Nos quitó mucho trabajo de encima», apunta Casanova no sin confesar que su familia le presta ayuda para sacar adelante tanta obligación. «Sin mis padres y mi mujer sería imposible», añade.

Tras un paso efímero por el banquillo en la campaña 2005-2006, el ahora futbolista del Ribadeo tomó definitivamente las riendas del primer equipo del Friol hace casi una decenio, en el curso 2007-2008, y solo un año después fue proclamado presidente. Dio el paso casi por obligación. «No quería presentarse nadie, la supervivencia del club estaba en peligro y no podía permitir que Friol se quedara sin fútbol. Tengo muchos amigos aquí», explica. Es precisamente esa amistad con muchos de los futbolistas que tiene a sus órdenes lo que provocan sus peores tragos como preparador. «Me resulta duro tener que dejar sin convocar a jugadores que son amigos de la infancia. Afortunadamente, ellos lo entienden y respetan todas mis decisiones», cuenta.

No hay un día de la semana que Rafa Casanova no se calce las botas o tome la pizarra y apenas tiene problemas para cuadrar la agenda. «Con el Ribadeo entreno los martes, los jueves y los viernes y juego el domingo, y en Friol entrenamos los lunes y los miércoles y jugamos los sábados. Cuando yo no puedo estar en el banquillo me suple algún jugador de mi confianza», explica. ¿Y era tan fácil durante sus etapas en el Ciudad de Santiago y el Racing de Ferrol? «Tenía más problemas, sobre todo cuando vivía en Santiago, pero con ayuda lo fui sacando adelante», dice.

Empieza a agotarle tanto ajetreo, pero de momento no se plantea ceder el bastón de mando, colgar las botas o dejar el banquillo. «Al inicio de cada temporada siempre digo que es la última, pero soy feliz en el mundo del fútbol», sentencia.