En el camino de la leyenda

josé m. fernández REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

Thearon W. Henderson | Afp

Los sorprendentes Golden State Warriors firman el mejor arranque de la historia de la Liga, con 16 triunfos seguidos y un juego espectacular

26 nov 2015 . Actualizado a las 14:10 h.

Un campeón voraz. Los Golden State Warriors volvieron a inscribir su nombre en la historia de la NBA al convertirse en el primer equipo en lograr 16 triunfos en los primeros 16 partidos de temporada, superando los 15 que consiguieron los Washington Capitols (1948-49) y Houston Rockets (1993-94). Y lo hicieron con otra exhibición ofensiva (111-77) frente a los alicaídos Lakers de Kobe Bryant. Toda una metáfora del pasado y de un presente que puede durar muchos años. Mientras la estrella de los Lakers, a sus 37 años, sigue en su particular lucha para recuperar el pulso en la que puede ser su última temporada como jugador, Stephen Curry, la cara de los Warriors, se fue a los 24 puntos.

Pero el impacto de los Warriors no se detiene en la interpretación de un equipo que está en disposición de batir unos cuantos récords; el juego que despliega el grupo que lidera Stephen Curry ha despertado la admiración del mundo del baloncesto. Para encontrar algo tan excitante habría que retrotraerse a los Lakers del showtime de Magic Johnson y compañía o a experimentos visualmente muy atractivos, pero con menos fortuna, como los Saramento Kings de Jayson Williams y Chris Webber.

Stephen Curry

Un Michael Jordan para el siglo XXI. Nada sería posible en el milagro de Golden State sin Stephen Curry, un jugador muy diferente a cualquiera de las estrellas que ha fabricado la NBA en los últimos años. Con apenas 191 centímetros de altura, tiene un lanzamiento exterior demoledor y un mágico manejo del balón, además de una endiablada velocidad. Fue el mvp de la temporada pasada y batió el récord de triples en una campaña (286). En la actual, es el máximo anotador, con 32,1. Mete el 28 % de los puntos de su equipo y su prodigiosa muñeca impulsa 1 de cada 4 lanzamientos de los Warriors. Solo Michael Jordan, en un par de ocasiones, ha sido capaz de anotar más puntos que Curry en los 16 primeros partidos de una temporada: en 1986-87 (38 puntos de promedio) y en 1988 (36). El juego de Baby face assassin (el asesino con cara de ángel), como es conocido, va mucho allá de unas cifras de por sí espectaculares: triples imposibles, por su velocidad de ejecución y distancia, y un espectacular manejo del balón.

El juego

Un producto de autor, Steve Kerr. Hay quien asegura que los Warriors son un producto de autor, de Steve Kerr. En su primera aventura en un banquillo, el que fuera compañero de Jordan en los Bulls, conquistó el título a la primera y afianzó un juego que incluso sin él -convaleciente por una operación de espalda- sigue funcionando a pleno rendimiento. «¿Dónde está a alegría?», le preguntó Walton, provisional sustituto de Kerr, a sus jugadores tras un nefasto primer cuarto frente a Denver, en la jornada 15. Dueños de un juego inclasificable, basano en un quinteto revolucionario -Curry, Thompson, Iguodala, Barnes y Green-, cinco bajitos -el más alto mide 2,07-, la velocidad y el intercambio continuo de canastas. Y en la alegría, esa etérea virtud que convierte cada duelo de los guerreros de Oakland en en un espectáculo.

Smallball

El triunfo de los bajitos. Por ahora, en la NBA no hay equipo capaz de mantener el endiablado ritmo anotador de los Warriors (114 puntos de media), que además es el más eficaz -tienen el mejor porcentaje de lanzamiento de dos y de tres de la Liga- y es capaz de reducir el porcentajes de acierto de todos sus rivales. La sublimación del smallball, del baloncesto sin jugadores grandes.

Los salarios

Nueve plantillas más caras que la de Golden State. Los Cleveland de LeBron, el otro gran candidato al título, se gasta 103,6 millones de euros en salarios, 29,3 más que Golden State (74,3), el décima de la NBA. El jugador mejor pagado de los actuales campeones es Klay Thomson (14,6), el trigésimo salario de la NBA, por delante de Bogut (11,3), Iguodala (11) y Curry (10,7).

Los récords

En el horizonte, 33 triunfos consecutivos y el mítico 72-10 de los Bulls. Antes de intentar revalidar el título, en el horizonte de los Warriors aparecen algunos registros que lo incluirían definitivamente entre los grandes de la historia. Por un lado, las 33 victorias seguidas de los Lakers (1971-72) en una campaña. Por otro, las 72 victorias y 10 derrotas en una temporada, el registro de los Bulls de Chicago de la temporada 1995-96. Una cifra inalcanzable, menos para los Warriors de Stephen Curry.