El delantero del Athletic, de 21 años, llama a la puerta de los grandes cracs de la Liga después de marcar la friolera de cinco goles en los últimos siete días
09 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.De Bilbao de toda la vida. Así describen en la ría del Nervión a su última perla, de la que destacan que se llama Iñaki antes que el color de su piel, como cuando Arzalluz, histórico dirigente del PNV, aseguraba que no era racista, pues prefería «a un negro, negro que hable euskera antes que a un blanco que lo ignore». Williams, autor del gol de la Liga, con permiso del que horas después marcó Neymar también de espectacular sombrero a un contrario, se ha convertido en una semana en el último ídolo de San Mamés, donde han festejado cinco dianas del joven delantero: dos al Betis, dos al Partizán y la descrita al Espanyol. Seis, si se cuenta la que había marcado el mes pasado en Riazor.
Iñaki, que estos días jugará en las filas de la selección española sub-21, es hijo de madre liberiana y padre ghanés que se conocieron en un campo de refugiados en Accra (Ghana). Desde allí comenzaron un éxodo que les llevó a Baracaldo, donde nació su hijo en 1994, aunque se crio en Pamplona. Allí su familia se buscó la vida en la vendimia y el cuidado de animales. Ahora su padre trabaja en Londres, mientras su madre sigue en la capital navarra y su hermano pequeño, Nicolás, otro rayo, acaba de cambiar los infantiles del Osasuna por los del Athletic.
Mezcla de culturas, en el fútbol de la nueva perla del Athletic, que lo incorporó con 14 años desde un club vinculado como el Club Natación Pamplona, se integran la tradicional fortaleza física africana con el mimo de los entrenadores de Lezama, que le han dotado de una técnica que está comenzando a explotar. El espigado Williams se ha cortado la cresta que lucía en juveniles, cuando despuntaba por su apabullante velocidad (sostienen que actualmente puede ser el futbolista más rápido de Primera) y finalización mientras se le comparaba con otro delantero de rompe y rasga como Balotelli. Aunque, aseguran, el futbolista vasco siempre destacó por su cabeza bien amueblada. «Sabía que era rápido, pero no sabía que podía llegar a correr tanto», afirmaba el futbolista en una entrevista al final del curso pasado.
Contrato hasta el 2017
Todavía con menos de 50 partidos en Primera (hasta el verano pasado acumulaba 31 partidos oficiales y 3 goles), Williams abre el abanico de un Athletic que sueña con regresar a la Champions de la mano de su estrella en ciernes, pero también gracias al espléndido ocaso de Aduriz, el gen competitivo de Raúl García, o la recuperación de Muniain, otra perla a la que aún se espera. Sus tantos ya levantan a los aficionados, de nuevo ante un diamante por pulir en un club donde la cantera, más que un sentimiento, se revela como una necesidad y la vía natural de llegada hacia la élite.
Claro que su explosión también avecina folletín en cuanto a su contrato. Renovado la temporada pasada hasta el 2017, firmó un contrato en el que su cláusula de rescisión crecía de 6 a 20 millones de euros en cuanto disputase tres partidos en el primer equipo, nadie quiere repetir pesadillas anteriores como las sufridas con Javi Martínez o Llorente. Quizá por eso el delantero haya heredado el dorsal quince que Iraola había lucido hasta su marcha del pasado verano al New York City de Angeliño. Ahora señala al increíble Williams, la mejor bala del Athletic.