Ciclogénesis del Celta B

X.R. Castro VIGO / LA VOZ

DEPORTES

XOAN CARLOS GIL

El filial pasa por encima de la Arandina en un segundo acto pletórico

22 sep 2015 . Actualizado a las 08:39 h.

El Celta B se rearmó con goles. Después de dos derrotas consecutivas, el filial necesitaba divorciarse de la zona complicada y reafirmar su apuesta de juego, y consiguió ambos objetivos en un segundo tiempo pleno de acierto tras un acto inicial de color celeste pero igualado en el marcador. La ciclogénesis que necesitaba para comenzar a consolidarse de la mano de Torres Gómez.

Celta B quiere crecer desde el fútbol combinativo, con un dibujo idéntico al del primer equipo, pero en Barreiro esa apuesta necesita vértigo. Cada vez que los vigueses aceleraron en sus acciones pusieron en evidencia a una Arandina que llegó a jugar al fútbol, aunque también a protegerse con un montón de jugadores por detrás del balón. Cuando apostaron por el fútbol horizontal, la posesión se convirtió en un serio problema.

Por esas dos vías llegaron los goles del primer acto. Por la verticalidad, el tanto de Borja Iglesias partiendo en una posición dudosa tras un pase certero de Lucas, el paraguayo que busca un sitio en Europa. Por la horizontalidad, el empate. De Amo no calculó la entrega a un Jordan con galones pero tocado, y el robo de Carlos terminó en gol con un disparo ajustado.

Fue Carlos, el más talentoso de los burgaleses, el hombre del primer tiempo, porque vio la segunda amarilla antes del descanso para cortar una contra y dejó a los suyos con diez.

Y a la vuelta del vestuario llegó la ciclogénesis. Con uno más el Celta B fue el vendaval. En cinco minutos tenía resuelta la contienda. Primero fue Rubén quien desniveló la balanza al aprovechar una buena combinación entre Borja Iglesias y Julio, y a renglón seguido Jordán marcó el tercero tras repeler el larguero un remate de Julio Delgado. Para completar el arranque mágico, un rechace que tocó en el delantero compostelano acabó en el fondo de las mallas.

Con el partido finiquitado, la obra de arte llegó en forma de quinto gol. Nació en un córner en contra, con salida al galope de Rubén para hacerse con el balón del despeje y centro a Julio Delgado para que el burelense marcase sin dejar caer el balón. 

La fiesta la continuó el recién ingresado Guille con un testarazo que supuso el sexto y último. Aunque pudieron ser bastantes más.