La baja de Alistair en Estocolmo elimina a su rival más peligroso para el Mundial
21 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Como todos los años cuando se aproxima la gran final de las Series Mundiales, la silueta de Javier Gómez Noya se aligera hasta el extremo. Va cumpliendo esa transición pausada de casi cinco meses en la que acaba perdiendo facultades en el agua, pero que le sirve para desplomar sus tiempos en el último 10.000, el segmento donde se deciden el 90% de las carreras. Su cuerpo es una maquina tan bien engranada temporada tras temporada que hasta el momento nadie parece capaz de aguantar su regularidad de hierro. Los hermanos Brownlee, tampoco. Si para Jonathan la temporada acabó después de una fractura por estrés en la cabeza del fémur, para Alistair concluyó esta semana cuando su nombre desapareció de la lista de inscritos para la nueva parada de las Series Mundiales que se disputa pasado mañana (15.36, triathlonlive.tv, TVG2). Todo parece indicar que también está lesionado, pero no hay ninguna información oficial al respecto. De este modo, el Mundial, si no ocurre nada extraño, es cosa de tres hombres: Mario Mola, Vincent Luis y, evidentemente, el tetracampeón. Por ahora, los puntos y las sensaciones están de parte del ferrolano.
Tanto para Mola como para Luis, el principal hándicap es que dos de las tres últimas pruebas de las Series Mundiales -incluida la final de Chicago que puntúa más que el resto- se disputan sobre distancia olímpica, donde el actual número uno se ha mostrado netamente superior cuando rinde al máximo de sus posibilidades.
El francés, revelación de la temporada y que tampoco estará en la cita sueca, necesitará de un notable resultado en Edmonton -de distancia esprint (750 metros de natación, 20 kilómetros sobre la bicicleta y 5.000 metros a pie)- el fin de semana del 5 de septiembre para tener opciones en el examen determinante en los Estados Unidos. Luis ha apostado por una estrategia tan curiosa como impactante. Aprovechar su explosividad en los recorridos cortos -Gómez Noya fue su víctima en Hamburgo, donde realizó un demoledor cambio de ritmo a apenas 500 metros de la llegada-. Y el órdago le ha salido a la perfección. Semeja que va a tener opciones para ser campeón del mundo con solo dos triatlones -Ciudad del Cabo y Chicago- en la distancia estándar de la ITU, la de los Juegos Olímpicos (1.500 metros a nado, 40 kilómetros en bici y 10 de carrera a pie), la de siempre.
Reemplazar un tercer puesto
Ahora, en Suecia, Gómez Noya tratará de reemplazar un tercer puesto. Es el peor de sus cinco mejores resultados. Sus recuerdos más recientes de Estocolmo no son positivos. El año pasado firmó una de sus pocas retiradas en su dilatada trayectoria profesional. Una dolencia estomacal, que apenas le permitió comer, y una exhibición de los Brownlee, que se fueron en solitario desde la primera transición, lo dejaron fuera de combate. Fue, probablemente, el momento más duro en su camino hacia el tetracampeonato. Entonces era la penúltima prueba. El calendario marcaba que después solo quedaba la gran final y las dudas asolaron al hombre que perseguía la leyenda de Simon Lessing, el británico había sido el único triatleta en la historia en ganar cuatro mundiales. Pero se recuperó y compitió con la calculadora para permanecer en la cima.
Gómez Noya viaja desde Pontevedra hacia el norte de Europa con el refuerzo positivo de su brillante actuación en la prueba test de los Juegos de Río. Sobre un recorrido duro, de los que se adaptan al milímetros a esa condición de fondista infatigable que lo ha convertido en estrella, el deportista afincado a orillas del Lérez minó las fuerzas de todos sus enemigos. Al principio del 10.000, se quedó solo con Alistair Brownlee y Vincent Luis, pero el británico, con evidentes signos de fatiga, se descolgó poco después. Al francés lo remató con su habitual cambio en torno al kilómetro seis. Un aviso en condiciones de que lejos de agotarse, la tiranía de Gómez Noya tiende a perpetuarse.