María Araújo y Paula Ginzo ganaron con España el Europeo sub-18 de baloncesto
11 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Galicia tiene su cuota en el último oro continental del baloncesto femenino español en categoría sub-18. La viguesa María Pérez Araújo (ala pívot) y la ourensana Paula Ginzo (pívot) formaron parte del elenco de Víctor Lapeña, que se impuso en la final de Eslovenia a Francia. «Es raro que haya más de una gallega en la selección, pero mucho mejor así, además Paula es de un año más joven y pudo venir por la lesión de otra jugadora», comenta la alero, que dejó el Celta este verano para probar fortuna en el Universitario de Ferrol.
Para María era su segundo metal con la camiseta de la selección española. El primero había sido el verano pasado de plata tras perder la final del Mundial por dos puntos contra Estados Unidos: «Después del sabor agridulce del año pasado, esta medalla sabe mucho mejor». A sus 19 años, Pérez Araújo ya era la jugadora franquicia del Celta de LF2 siguiendo los pasos de su madre, la mítica Ángeles Araújo. Al cuadro celeste llegó como infantil de segundo año desde el Seis do Nadal y cinco después cambia de aires en busca de un salto en la primera competición española. Como internacional, se estrenó en categoría sub-13 siguiendo por todo el escalafón. No estuvo por una lesión en la selección sub 16 campeona de Europa cuando ya estaba entre las convocadas.
Paula Ginzo, pese a ser la más joven del grupo, ya tiene tres. El primero, de oro, fue con la española sub-16, con quien repitió el bronce el curso pasado. En ambos casos en torneos continentales. «De todos los campeonatos que jugué, quizás este es de los que más me gustó por el afán de superación y la capacidad de motivación para todas las jugadoras por igual del seleccionador. Ganar un oro con esta generación ha sido una experiencia increíble», hasta el punto de considerarlo su logro más sabroso por «el afán de superación y la capacidad de motivación para todas las jugadoras por igual del seleccionador». La ourensana, que cumplió 18 años en febrero, es un producto de Carmelitas, un centro loco por el baloncesto. Desde sus aulas dio el salto al Siglo XXI de Barcelona, considerado el mejor centro de formación del baloncesto femenino.
Ninguna de las dos entraron en la primera unidad de Lapeña, pero están satisfechas de su aportación. «Estoy contenta, los minutos que tuve los pude aprovechar bien y sumar en todo lo posible», comenta la viguesa, que ya tenía asumido su papel de antemano: «La verdad es que me tocó una generación fuerte. Aquí hay mucho nivel, entonces tener el mínimo minuto que te den ya es un gran lujo». Su participación fue de más a menos a medida que fue avanzando el campeonato «porque cuanto más se complican los partidos acabas jugando menos». Paula lo ve como una cuestión de tiempo: «El campeonato del año pasado era de mi edad y tenía más responsabilidad». A ella todavía le queda un año más en la categoría, mientras la viguesa ya pasa a la etapa sub-20.
Tanto María como Paula vivieron la final desde el banquillo, pero con más nervios que si estuvieran en la cancha. «Estaba muy nerviosa. Verla desde el banquillo creo que es más difícil que jugarla, pero cuando vimos que íbamos de 10 arriba ya todas supercontentas, saltando en el banquillo». Por eso, a la hora de la celebración, fueron las primeras en sumarse a la fiesta.
«Ha sido un título muy sufrido, nos costó el comienzo»
La clave para el oro fue la derrota ante Francia en la fase de grupos. Lo recuerda Paula Ginzo: «Pasamos momentos muy complicados, pero quizás tras la derrota ante Francia supimos que podíamos ganar y desde ese momento ya no fallamos más y nuestro juego y la confianza en nosotras mismas fue aumentando».
Porque la selección femenina tuvo un problema añadido, que apenas tuvo tiempo para entrenar antes del torneo: «Ha sido un título muy sufrido porque no habíamos podido entrenar con el técnico ni con algunas jugadoras que se fueron con la sub-19. Por ello nos costaron los comienzos, pero poco a poco fuimos a más».
«Las canteras de todos los clubes trabajan bien»
María Araújo ha vivido el baloncesto desde la cuna y tiene claro en donde está el secreto del éxito del baloncesto femenino español a nivel de selecciones: «Creo que las canteras de todos los clubes trabajan muy bien el baloncesto femenino, está muy fomentado y poco a poco van saliendo jugadoras mejores».
Para la viguesa, el próximo reto es acceder a la sub-20, que tiene un Europeo por delante, y después soñar con la absoluta, pero cuando se jubile la generación actual: «La absoluta son palabras mayores, hasta que se retiren todas las jugadoras no quedan hueco ahí». El próximo curso quiere destacar en Liga Femenina.