El segundo triunfo de Gustavo Veloso eleva a ocho las victorias galaicas en la Volta en la última década
10 ago 2015 . Actualizado a las 08:46 h.Las calles de Lisboa celebraron ayer el inicio del segundo año de reinado galaico-portugués del vilagarciano Gustavo César Veloso (29 de enero de 1980). Con una ceremonia triunfal en la que el jefe de filas del W52-Quinta da Lixa-Jetclass volvía a condensar en una imagen el porqué de su segunda victoria final en la general de la Volta a Portugal, pero también las causas que hacen de él uno de los hombres más respetados y queridos del pelotón profesional a ambos lados de la Raia y el linde marcado por la desembocadura del Miño. Lanzando en la recta de meta el esprint final para intentar recompensar a uno de esos ocho compañeros de equipo que lo arroparon hasta lo más alto del podio luso, el velocista Samuel Caldeira. El monarca trabajando para uno de sus caballeros cuando podía limitarse a disfrutar del último tramo de su paseo triunfal de 132,5 kilómetros entre Vila Franca de Xiria y Lisboa. El último premio se lo llevó el italiano Matteo Maluccelli (Team Idea), y Veloso se dejó 9 intrascendentes segundos en la general a los que no todos los egos de este deporte estarían dispuestos a renunciar.
Salvo un agraciado giro de la vida, con una oferta de regreso al pelotón de la élite mundial que Gustavo hace un par de años que dejó de esperar para centrarse en elevarse y consolidarse sobre el trono del ciclismo galego-portugués, el vilagarciano amenaza con intentar emular al compostelano David Blanco, y prolongar el aplastante dominio galaico en la Grandíssima. Una hegemonía que se extiende ya a lo largo de la última década, iniciada por el propio Blanco en el 2006. Curiosamente, el año en el que Veloso se enfundó de amarillo por primera vez en la ronda lusa tras la primera de sus cinco victorias en la misma -la última, la del pasado sábado, en la crono con la que acabó de acallar cualquier intento de insurrección en palacio-.
Un dominio que va a más
Con su primer puesto en el 2006, 2008, 2009, 2010 y 2012, David Blanco se convirtió en el corredor con más triunfos en la general individual en los 77 años de la Grandíssima. El estradense Álex Marque, ayer tercero en el podio final, sucedía en el 2013 en el palmarés a uno de sus grandes mentores derrotando en la batalla contra el reloj a su amigo y entonces teórico jefe de filas en el OFM-Quinta da Lixa Gustavo, superándolo por solo 4 segundos en la clasificación. Sin Marque en el pelotón en el 2014, el líder del renombrado W52-Quinta da Lixa se llevó el jersey amarillo para casa, escoltado por el moañés Delio Fernández en el tercer cajón del podio. Plazas estas, primera y tercera, que Galicia repite en el 2015 con Veloso y Marque. Ocho victorias finales en los últimos 10 años, y seis de los nueve podios en lid desde el 2013 trasladan la capital del reino ciclista galego-portugués a la gran conurbación formada por Santiago, A Estrada y Vilagarcía.
Gus, para los amigos y amantes del ciclismo, es recordado como uno de los pioneros en abrir a comienzos del nuevo siglo el mercado luso a los nuevos valores del ciclismo gallego que buscaban un trampolín hacia el profesionalismo vetado en España; también como aquel joven que tras disputar el Mundial Sub-23 del 2000 y liderar en el 2004 durante tres días el Tour del Porvenir, el Tour de Francia Sub-25, explotaba en las filas del Xacobeo ganando la general de la Volta a Catalunya 2008 y la novena etapa de la Vuelta a España 2009 con una demostración de su extraordinaria inteligencia. Lo que se recuerde de él y la Grandíssima, eso resulta todavía un será.